Leonardo Ledesma Watson
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La primera vez que sudó consciente fue por diversión. La segunda, por miedo. Hijo único y nieto único, no tuvo con quién andar en su primera infancia hasta que salió a la calle donde se jugaba al fútbol corriendo, se iba al colegio al trote y se cogía el bus a la universidad al galope. En todas estas actividades, desde que nació hasta que se hizo grande, se sudaba. Después empezó a escribir y se dio cuenta de que no había más fluidos recorriéndole el cuerpo, y empezó a hallar su lugar en el mundo. En medio de esa aparente calma y paz, fue después que entendió que el periodismo y la literatura eran tan físicos como mentales, hasta que lo alcanzó la paternidad y tuvo a Rafaela, su primera hija. Ese día, sudó frío.
El urgente Mundial de la Igualdad
Reza nuestra sumilla que estamos convencidos de que el deporte no puede ser visto como una simple actividad…
14/06/2018

