[Escribe: Kike La Hoz] Pocas veces un gol de honor se ha gritado tanto como si antecediera a una victoria. Qué digo gritado, berreado con el júbilo vital de un recién nacido, con la desesperación de un náufrago rescatado. Pocas veces, pero ha sucedido. Así como le pasó a la maltrecha Haití...