Hasta el momento, el grupo con el desempeño más pobre de Rusia 2018 ha sido el D. Si nos fijamos en los números, comparte con el C el promedio más bajo de gol por partido (2). Sin embargo, la calidad de los encuentros entre Argentina-Islandia y Croacia-Nigeria ha sido bastante inferior a la de Perú-Dinamarca y Francia-Australia. Pero la carestía de los miembros de este grupo no solo se refleja en la cancha. Otras cifras también la dejan en evidencia. Por ejemplo, si combinamos sus PBI per cápita nos daremos cuenta que la sumatoria es la más baja de todos los grupos del Mundial. Pobrezas futbolísticas y económicas íntimamente relacionadas.
Argentina, la cabeza de serie, no pasa por su mejor momento económico. En los últimos meses, el peso ha vuelto a depreciarse y la inflación a subir. Este año, el gobierno de Mauricio Macri se enfrenta a su primera gran crisis tras haber eliminado en el 2015 los controles cambiarios impuestos por el kirchnerismo. Todo esto ha vuelto a poner caliente a una sociedad que se encuentra dividida desde hace una década. Los vaivenes de la economía han generado que los ciudadanos amen u odien a los gobernantes de turno. Primero a los Kirchner y ahora a Macri. Ese ambiente enrarecido ha terminado trasladándose a las canchas. Durante el último año, la prensa y la hinchada han formado bandos en torno al equipo que lidera Lionel Messi. Mientras algunos siguen siendo devotos del nuevo mesías, otros están a la expectativa de poder crucificarlo. En esa pugna, la carencia de títulos le ha dado fuerza al bando crítico. Solo buenas cifras podrán salvar al macrismo y al messismo. Levantar el peso y la copa son las vías de la salvación.
Croacia tiene cifras para pasar a la segunda ronda pese a que no su economía no es de las mejores del mundo. La escuadra europea cuenta con estrellas como Luka Modric, Iván Ratikic o Mario Mandzukic, valuados en millones de euros, que sobre el papel garantizan una actuación decorosa en Rusia. La economía de la otrora nación comunista, sin embargo, no está al nivel de Europa occidental.
La prensa y la hinchada han formado bandos en torno al equipo que lidera Lionel Messi. Mientras algunos siguen siendo devotos del nuevo mesías, otros están a la expectativa de poder crucificarlo. En esa pugna, la carencia de títulos le ha dado fuerza al bando crítico. Solo buenas cifras podrán salvar al macrismo y al messismo. Levantar el peso y la copa son las vías de la salvación”
Pese a haber ingresado a la Unión Europea en el 2013, se ubica en el puesto de 56 del ranking de PBI per cápita. Una de las razones que esbozan los analistas económicos para explicar por qué aún se mantiene en ese lugar es la fuga de talentos. Los problemas institucionales del país, liderado por Kolinda Grabar-Kitarović, provocan que muchos profesionales destacados prefieran buscar trabajo fuera del país. Por eso, no es raro que la gran mayoría de miembros del seleccionado jueguen en equipos extranjeros. Quizás los fracasos en los últimos mundiales tengan que ver con una diáspora que hace difícil que el conjunto se encuentre en la cancha.
Islandia, paradójicamente, es visto como el equipo más débil del grupo pese a que cuenta con las mejores cifras económicas. No obstante, sus ingresos explican el crecimiento de su nivel futbolístico. Sus buenas performances en la Eurocopa del 2016 y su clasificación a Rusia 2018 son consecuencia de una fuerte inversión que ha realizado el gobierno en el deporte. Guðni Thorlacius Jóhannesson, político, politólogo, historiador y presidente del país, no solo respalda esta política de Estado sino que se suma a campañas como #TeamIceland para captar más hinchas para su selección. Si hoy en día Islandia es capaz de eliminar a Inglaterra en un torneo continental o de empatar en la Copa del Mundo con Argentina es porque tiene mayor capacidad de gasto. Por el momento, está en el puesto 22 en el ranking FIFA, pero no sería raro que en algún momento pueda llegar al 13, casilla en la que aparece en el ranking de PBI per cápita.
Nigeria, el actual colero del grupo, también está en la parte de abajo de las listas económicas. Este país, gobernado por Muhammadu Buhari, un militar que volvió al poder por el voto popular en 2015, es un claro exponente de un continente que no ha logrado salir del subdesarrollo y que nunca dio el gran salto a nivel futbolístico. A pesar de que en la década del noventa Pelé pronosticó que pronto veríamos un campeón mundial africano, las actuaciones de las selecciones de ese lado del mundo cada vez han sido más bajas. Más bien la profecía que se cumplió fue la de Simon Kuper quien por esos tiempos advirtió que el fútbol africano sufriría un declive en calidad como consecuencia de los problemas institucionales del continente negro.
Para dolor de los románticos, las cifras económicas cada vez tienen más influencia en el fútbol. El país que quiera gritar más goles, está obligado a subir el PBI. ©

