Un delantero capaz de obtener un millón de votos, un presidente que pone sobre sus hombros una Copa del Mundo, un reino petrolero con ánimo de aguafiestas y una nación liberal son los ingredientes que le dan color al Grupo A del Mundial de Rusia. Este grupo cuenta con Uruguay como claro favorito. Su chapa se sostiene en el hecho de que la plantilla del cuadro celeste muestra un nivel de calidad muy superior a las de Rusia, Egipto y Arabia Saudita. No obstante, esa no es la única distancia que separa a los charrúas de sus rivales. La Celeste es la única selección que puede vanagloriarse de no tener los tanques en las calles.
A pesar de que este año se celebraron elecciones en Rusia, los analistas occidentales son claros en señalar que el país euroasiático está lejos de vivir una democracia plena. Bajo el régimen de Vladimir Putin, los líderes opositores han sido perseguidos, los principales medios de comunicación tomados y los derechos de las minorías restringidos. Bajo esas circunstancias, los comicios celebrados en marzo terminaron siendo una mera formalidad. Rusia es el feudo de Putin. Por esa razón, esta Copa Mundial tiene un rostro identificable.
El ‘nuevo zar’ ha diseñado este torneo a su medida. Pese a que no es aficionado al fútbol, reconoce el capital político que este deporte ofrece y aporta al show. Lanza pronósticos, alaba a los mejores equipos y promete que su escuadra dejará todo en la cancha. Por lo visto, incluso en el caso de que su selección quede eliminada en primera fase, Putin no será visto como el perdedor del Mundial.
Pese a que no es aficionado al fútbol, (Putin) reconoce el capital político que este deporte ofrece y aporta al show…”
Arabia Saudita, el otro país que protagonizará el partido inaugural de la copa, también cuenta con un amplio historial de violaciones a los derechos humanos. El país árabe es gobernado desde hace más de ochenta años por una monarquía que fundamenta sus decisiones en la Sharia, ley islámica. Este tipo de régimen conlleva a que violaciones a los derechos de las mujeres y de los grupos LGTBI estén justificadas por decreto. Por ejemplo, la homosexualidad es castigada con la pena de muerte y hasta hace muy poco las mujeres no tenían derecho a manejar un automóvil. Estas costumbres, bastante reñidas con los valores liberales, no han provocado que Estados Unidos le haga ascos. Al contrario, la monarquía saudita tiene una buena relación con el país norteamericano y es su principal aliado en el Medio Oriente. Esa alianza no es gratuita, ya que se sostiene en el petróleo árabe. Por esa razón, una victoria de ‘Los hijos del desierto’ en el debut frente a Rusia sería la mejor ofrenda a su aliado norteamericano.
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Egipto, el tercero en discordia, tampoco ve con buenos ojos a la democracia. En el 2011, se liberó de una dictadura de treinta años; sin embargo, las libertades políticas duraron poco tiempo. Dos años después de la llamada ‘Revolución Blanca’, Mohamed Mursi, el presidente elegido democráticamente, era derrocado. Una nueva junta militar volvía a imponerse en el país africano. Desde entonces, el general Abdelfatath al Sisi gobierna con mano de hierro evitando cualquier tipo de oposición política.
Este año, como suelen hacer los autócratas, permitió que se celebraran unas elecciones en las que triunfó cómodamente. Al dictador poco le importó que catorce organizaciones de derechos humanos cuestionaran los comicios y los tacharan de una farsa. Solo un personaje terminó opacando su triunfo: la estrella del Liverpool Mohamed Salah quien cosechó un millón de votos. Un resultado que Al Sisi podría haber sentido como un gol en contra si es que el delantero de los ‘Faraones’ hubiera participado oficialmente en la elección.
Frente a los antecedentes de sus rivales, Uruguay puede esbozar la llave progresista. Sus medidas a favor de la legalización de la marihuana, el aborto y el matrimonio gay sin duda escandalizan a sus conservadores compañeros de grupo y lo hacen el favorito de los liberales. Los goles de la escuadra celeste no solo serán celebrados por los amantes del fútbol. También los festejarán los defensores de los derechos humanos.

