Sebastián Enriquez

El sudor me acompaña desde el útero de mi madre. ¿Por qué avergonzarnos de algo tan nuestro, sudar? Vengo sudando entre tierras, árboles y caminos acompañado de unas pocas herramientas y sólo puedo agradecerle por su compañía. Sudemos.

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El pueblo de las niñas gimnastas

A 30 kilómetros de la zona centro de Lima, entre cerros y casas de paredes sin tarrajear, dos combatientes esposos hicieron realidad un sueño quijotesco: crear un Centro Cultural donde se pudiera leer, tocar música, hacer gimnasia y soñar con un mundo mejor. Una década después, esta disciplina deportiva ha

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SEBASTIÁN ENRIQUEZ

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