Sócrates fue uno de los jugadores más brillantes con los que contó la selección brasileña en la década del ochenta. Este legendario volante de buen pie pateaba con la derecha pese a que era zurdo de nacimiento. Así, durante su carrera defendió políticas de izquierda que impulsaban la igualdad y que fueron aplicadas en su club, el Corinthians.
Por esa razón, no fue extraño que su fallecimiento, ocurrido cuando tenía 57 años, fuera lamentado por directivos, jugadores y políticos brasileños. Uno de los que se manifestó con mayor pesar fue Luiz Inácio Lula da Silva. Para el ex presidente, Sócrates fue un ejemplo de ciudadanía, inteligencia y consciencia política. Nada haría presagiar que años después el líder del Partido de los Trabajadores (PT) terminaría deshonrando el espíritu izquierdista del afamado jugador.
Lula da Silva asumió el poder cuando los brasileños aún tenían en la retina el festejo del campeonato del mundo del 2002. Su llegaba al Palácio do Planalto generó grandes expectativas en los sectores populares, pero preocupación en la élite empresarial. Sin embargo, y para sorpresa de muchos, la administración izquierdista dejó contentos a todos. No solo mantuvo las reglas del juego e hizo crecer la economía sino que creó programas sociales que terminaron beneficiando a los más necesitados.
Tal fue su éxito que Brasil ganó influencia mundial e inscribió su inicial en el grupo de países emergentes. Todo esto provocó que Lula culminara sus dos gobiernos con un nivel de aprobación superior al 80%, lo que aseguró la continuidad del PT en el poder. Pero los resultados futbolísticos fueron otro cantar. Con la izquierda en el poder, la canarinha no volvió a levantar una copa en el Mundial. Dejar de lado el espectáculo, y apostar por el resultado le costó caro y se reprodujo en una seguidilla de fracasos. El más doloroso tuvo lugar en casa: el 1 a 7 sufrido a manos de Alemania dejó en la lona a la auriverde y acabó golpeando al mismo gobierno.
Sin su carismático líder a la cabeza, los dirigentes del PT se vieron acorralados por protestas y el caso Lava Jato. Terminaron siendo destituidos. El drama llegaría a su punto más álgido con el encarcelamiento de Lula por corrupción. El líder izquierdista ha terminado embarrado. Actualmente, la derecha conservadora se encuentra en el poder y su ascenso ha coincidido con un momento extraordinario de la canarinha que la ha puesto como la gran candidata a ganar el Mundial.
Con la izquierda en el poder, la canarinha no volvió a levantar una copa en el Mundial. Dejar de lado el espectáculo, y apostar por el resultado le costó caro y se reprodujo en una seguidilla de fracasos…”
No obstante, a pesar del favoritismo, el debut mundialista de Brasil ha generado dudas, unas similares a las que hay sobre la permanencia del gobierno conservador. La administración de Michel Temer no pudo celebrar una victoria sobre Suiza y sufrió más de la cuenta para vencer a Costa Rica sobre el final. Un fracaso en Rusia puede provocar que sus casos de corrupción empiecen a ser tomados en cuenta por el pueblo brasileño.
Costa Rica, por su parte, estuvo cerca de seguir el camino de Brasil. En las elecciones de abril pasado, el candidato evangélico Fabrizio Alvarado, dueño de una agenda ultraconservadora, estuvo a punto de ganar la presidencia. La victoria del liberal Carlos Alvarado se dio en extremis y cuando ninguna encuesta lo respaldaba. De acuerdo a los analistas, uno de los factores que evitó la victoria del conservador fue la campaña para evitar el abstencionismo en la que participaron algunos jugadores de la selección. Si bien parece difícil que los ticos puedan remontar en la Copa del Mundo, al menos pudieron evitar la arremetida conservadora en el gobierno de su país.
A pesar de que Serbia cuenta actualmente con un presidente favorable a la Unión Europea, aún está lejos del progresismo. Los politólogos califican al gobierno de Alexsandar Vucic de una dictablanda por su control de los medios de comunicación y la poca oportunidad que tienen los partidos de oposición de ganar los comicios. Además, pese a que tiene una posición favorable a la reconciliación con Kósovo, exige algunas condiciones para aceptar su independencia.
A Vucic aún le cuesta desligarse del gobierno de Slobodan Milosevic del que formó parte y esa posición le está costando caro. Las águilas blancas perdieron contra Suiza tras recibir dos goles anotados por jugadores de origen albano-kosovar. El pasado le pesa a Serbia; su conservadurismo le impide avanzar.
Suiza, el último integrante del grupo, también ha sufrido una arremetida conservadora. El hecho que el actual presidente Alain Berset pertenezca al Partido Socialista no es un indicador de la línea del gobierno. En el país helvético, dicho cargo se rota entre siete miembros de un Consejo Federal y solo dura un año. Más bien, en las últimas elecciones federales, los partidos de derecha crecieron en adhesión como consecuencia de la llegada de extranjeros. Esa preferencia pone en evidencia que el pueblo suizo no está valorando el aporte que los migrantes le han dado a su selección.
Si el cuadro helvético tiene un pie y medio en octavos es gracias a los goles que Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, dos jugadores de origen albano-kosovar, anotaron sobre Serbia. La diferencia la están marcando aquellos a quienes los conservadores desprecian. Tradicionalmente el conservadurismo no ha dado réditos. A menos que seas Italia, el mundial no premia a los rácanos. ©

