Brasil logró en seis minutos lo que llevaba más de 180 esperando: concretar una victoria en Rusia 2018. Pitazo final, el pentacampeón celebraba su triunfo frente a Costa Rica. Neymar, en cambio, caía de rodillas sobre el campo de San Petersburgo, llorando. El peso de la historia parece agobiar al ídolo del fútbol mundial.
Durante todo el partido, el empate a cero, le sabía a triunfo a Costa Rica, en especial a Keylor Navas, el arquero de la selección centroamericana cuyas atajadas nos hacen comprender cómo así un jugador de un país futbolísticamente pequeño, acabó de titular en el Real Madrid.
Keylor es campeón de la Champions League con su equipo, el mismo donde juega Cristiano Ronaldo. Neymar, tras dejar el Barcelona, se fue al Paris Saint Germain en el pase más caro de la historia. Rescindir su contrato con el equipo catalán costó 222 millones de euros.
En febrero, una lesión lo dejó fuera de las canchas, justo antes de enfrentarse a los madrileños en los partidos de ida y vuelta en los octavos de final de la Champions. Su ausencia fue determinante para la derrota.
A sus 26 años, Neymar se incorporó a su selección con las justas para disputar la Copa del Mundo, esa que debe ser su revancha tras el papelón de Brasil 2014. No solo no lograron el hexacampeonato sino que salieron goleados (el 7-1 ante Alemania seguirá siendo una mancha imborrable). Su obligación es alzar el trofeo, ser campeón. Cualquier otro resultado es inaceptable para un jugador que ha vivido la vida siendo comparado con Pelé.
Keylor Navas tiene 31 años. Sorprendió en el 2014 cuando, en buena medida, gracias a sus atajadas, llevó a Costa Rica a los cuartos de final del Mundial. Tuvo grandes actuaciones frente a Uruguay, Italia, Inglaterra, Grecia y Holanda. Solo recibió dos goles en todo el torneo. En clubes, el portero tico militaba en la Segunda División española. Su pase al Real Madrid solo costó 10 millones de euros.
La copa de la vida, cantaba Ricky Martin en su emblemático tema para Francia 98. “Hay que soñar ser campeón, la copa es la bendición”, gritaba el mundo con él. Y es que, para algunos, llegar al máximo torneo deportivo del mundo es un sueño hecho realidad. Para otros, aquel sueño fácilmente puede ser una pesadilla.
Navas también se quebró acabado el partido con Brasil. Se ha acostumbrado al triunfo, a estar en lo más alto del podio, pero no necesita demostrar nada más. Neymar lleva años esperando lograr la gloria. Todos esperan que lo haga (…) Uno nació con su estrella brillando. Su magia, cuando toca el balón, es innegable, pero esa genialidad exige perfección. El otro, trabajó para darle forma al talento y atajada a atajada se hizo grande”
Neymar Jr. desde los 18 años ha jugado por la selección de mayores de Brasil. No por eso, Dunga lo llevó a Sudáfrica 2010. Ni las firmas recolectadas por los hinchas o los pedidos del mismo Pelé hicieron cambiar de opinión al entonces entrenador brasileño. Dijo que no había hecho suficientes méritos. Brasil se quedó en cuartos de final derrotado por Holanda.
Cuatro años después, era la revancha del hijo pródigo. En casa, y a pesar de las protestas por los gastos que implicó organizar el Mundial y las Juegos Olímpicos de Río 2016, la esperanza era seguir siendo aquel equipo que impone condiciones. El más temido: Brasil. Los siete goles de los alemanes en semifinal acabarían por destruir el mito.
Costa Rica juega su quinto mundial en Rusia 2018. Se despedirá en primera ronda tras perder sus dos primeros partidos en fase de grupos frente a Croacia y Brasil. Son la selección con más títulos de Centroamérica y tras su actuación en Brasil 2014 en el denominado “grupo de la muerte” logró colocar a más de la mitad de sus titulares en ligas de primer nivel.
Keylor y Neymar, además de la ‘Y’ en medio de sus nombres, tienen en común que están jugando su segundo mundial. La diferencia es que para Qatar 2022, un portero de 35 años estará en perfectas condiciones, es más, hasta puede ser mejor porque tiene más experiencia. Un 10 de 30 años, en cambio, podría empezar a quedar relegado. Más aun en un país donde levantas una piedra y encuentras a un futbolista.
Navas también se quebró acabado el partido con Brasil. Se ha acostumbrado al triunfo, a estar en lo más alto del podio, pero no necesita demostrar nada más. Neymar lleva años esperando lograr la gloria. Todos esperan que lo haga. Dos jugadores del mismo lado del mundo. Uno nació con su estrella brillando. Su magia, cuando toca el balón, es innegable, pero esa genialidad exige perfección. El otro, trabajó para darle forma al talento y atajada a atajada se hizo grande.
Ambos son ídolos en sus países y en sus equipos, la diferencia es que a uno lo tratan como a un Dios y al otro como un hombre ejemplar, pero hombre al fin y al cabo. Neymar como buen habitante del Olimpo del fútbol no tiene permitido fallar. Al final del partido con Costa Rica vimos al humano, aquel que llora porque necesita levantar la Copa del Mundo, encadenado a un sueño que debe alcanzar de forma irremediable. Necesita sentirse el mais grande do mundo. ©

