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Un plato a medias

A partir de la polémica que generó el plato que le dieron a Melgar por su título del Apertura, nuestro columnista Pedro Ortiz Bisso aprovechar para reflexionar sobre el desdén con el que son tratados los clubes provincianos y sobre la ausencia de protocolos de seguridad para tratar a los trofeos en la liga local. También recuerda los casos de copas que hicieron historia.

El jueves anterior a la última fecha del Torneo Apertura, el personal de la Liga 1 se percató que el plato con que se premiaría al campeón no tenía las letras grabadas, sino pegadas. La alarma fue rápidamente disipada por el fabricante, encargado hace varios años de la elaboración de los trofeos. Garantizó que no se presentaría ningún inconveniente.

Sin embargo, dos días después, cuando fue llevado a Piura, dos de sus letras se desprendieron. Según el gerente de la Liga 1, Víctor Villavicencio, bajo recomendación del proveedor se usó un pegamento para volver a unirlas. Pero antes del Alianza Atlético-Melgar, se hizo una prueba y volvieron a caerse. Villavicencio, en declaraciones a Depor, dijo que advirtió al gerente de Melgar, al director deportivo y a Bernardo Cuesta del problema, les pidió disculpas y aseguró que en su momento les haría llegar el trofeo en perfectas condiciones. “No hay excusas, es un papelón”.

EL DESDÉN PARA CON LOS PROVINCIANOS

Días antes de la consagración del cuadro arequipeño, Cuesta tuvo un encontrón con la prensa. Al llegar de Cali tras el valiosísimo 0-0 que los puso en la puerta de los cuartos de final de la Sudamericana, se negó a declarar a un canal de televisión aduciendo que la “prensa limeña” los había ignorado y recién les tomaba atención en momentos de triunfo.

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No puedo más que darle la razón al goleador argentino. El desdén hacia lo que ocurre fuera de la órbita capitalina es uno de los grandes pecados del periodismo que, a pesar de las innumerables evidencias, sigue —seguimos — sin reconocer. Pero creo que Cuesta se queda corto. ¿Se hubiera entregado un plato en las mismas condiciones de haber sido Alianza, la U o Cristal el campeón? Estoy seguro de que, de haber sido así, el escándalo aún no lo terminaríamos de digerir. Y probablemente el atribulado Villavicencio o el responsable directo de este desaguisado no estaría más en su puesto.

Aunque no falta quién considere este caso como un hecho menor, parte del prestigio de un torneo tiene que ver con el respeto que se le brinda a sus signos distintivos, en este caso el trofeo que se le otorga al campeón. Este debe incluir protocolos muy rigurosos que aseguren su integridad desde su fabricación. Pero estas desprolijidades no son nuevas.

Hace 25 años, cuando Alianza Lima volvió a ser campeón después de varios lustros, al equipo de Deporte Total de El Comercio se le ocurrió hacer una producción fotográfica con el trofeo. Recuerdo que llamé a la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional, que en ese entonces se encargaba de organizar el Torneo Descentralizado, y pedí permiso para llevar la copa a Matute. Me lo dieron sin ponerme muchos peros y el día acordado fui a la sede del gremio de clubes, en la avenida Javier Prado, acompañado por un fotógrafo. Subimos el trofeo en una camioneta y enrumbamos al estadio aliancista. Recuerdo que encontramos a Jorge Luis Pinto en la cancha auxiliar y lo hicimos posar con el trofeo. Una vez terminada la sesión, volvimos a subir la copa al vehículo y la devolvimos.

Aún sigo pensando qué hubiera pasado si sufríamos un accidente o éramos víctima de un robo durante el traslado. Tuvimos mucha suerte.

OTROS VAIVENES COPEROS

La Copa del Mundo, para usar un ejemplo extremo, solo pueden tocarla los jugadores del seleccionado campeón y los jefes de Estado (incluyendo al presidente de la FIFA). El resto de mortales requiere de guantes si quiere hacerlo.

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Estas reglas no existieron siempre. El propio Jules Rimet, el legendario presidente de la FIFA, trasladaba la copa que llevaba su nombre en su equipaje. El 21 de marzo de 1966, meses antes del inicio del Mundial de Inglaterra, fue robada de la vitrina donde se exhibía en el Central Hall Westminster de Londres, aprovechando que el único policía que la custodiaba abandonó su puesto para tomar un café. La desesperada búsqueda de la copa, encabezada por Scotland Yard, fue infructuosa. Días después, un perro llamado Pickles la encontraría entre unos arbustos mientras daba un paseo con su dueño.

En 1983, fue robada nuevamente, esta vez de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol. Aunque la protegía una vitrina a prueba de balas, esta se encontraba burdamente pegada a una pared. Un par de ladrones ingresaron al lugar y se la llevaron. La copa —en poder de Brasil por haberla ganada tres veces— nunca se encontró. La versión oficial es que fue cortada y fundido por un joyero para vender el oro con que había sido fabricada. Se dice que obtuvieron un poco más de 15 mil dólares.

Cuando Lima Cricket se consagró como el primer campeón del fútbol peruano, el 8 de setiembre de 1912, no recibió ningún trofeo. Recién un mes y días después, la junta directiva de la Liga Peruana de Fútbol acordó entregar una copa de plata al campeón y una mención honrosa al segundo (el Association).

Unos meses después, se instituyó el escudo Dewar, un trofeo de plata donado por sir Thomas Dewar, un “sportman inglés” (así se lo identifica en una reseña, según el libro que editó la Federación Peruana de Fútbol en su aniversario 75). Este tenía unos ochenta centímetros de alto y sesenta de ancho, llevaba las banderas del Perú e Inglaterra, y llevaba la siguiente inscripción “Presented by Sir Thomas Dewar to the Liga Peruana de Football”. La reglamentación establecía que el ganador de la liga tenía derecho a grabar su nombre en su superficie y retenerlo durante un año. Señalaba, además, que si el ganador del torneo era un club peruano, “[el trofeo] debe ser colocado durante el año que corresponde en uno de los principales clubes peruanos de Lima”. Y si el vencedor era uno inglés, “será colocado en el club Fénix de Lima”.

Entre 1912 y 1921 lograron inscribir su nombre el Lima Cricket, Jorge Chávez Nro. 1, José Gálvez, Juan Bielovucic, Sport Alianza, Sport Inca y Sport Progreso. ¿Quién tiene el escudo Dewar en la actualidad? Nadie lo sabe.

En la entrevista que le hicieron en Depor, Villavicencio contó que el diseño del plato del campeón del Apertura está inspirado en el que se entrega al ganador de la Eredivise. El año pasado, el Ajax decidió fundirlo para entregar unas pequeñas estrellas de plata a los 42 mil abonados del club que no pudieron acompañarlos desde las graderías por las restricciones impuestas durante la pandemia. Si Melgar quisiera hacer lo mismo, probablemente solo consiga un poco de hojalata derretida. ~

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