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Cómo Netflix salvó la Fórmula 1

Una serie de streaming puede ser la solución para todos tus problemas. Por lo menos así lo vio Liberty Media cuando compró los derechos de la Fórmula 1 y encontró en Netflix la plataforma perfecta para llegar a un nuevo público. Angelo Torres Zevallos explora cómo la categoría reina de velocidad pudo acelerar a fondo en su crecimiento en las redes sociales y encontrar nuevas narrativas.

Netflix te puede resolver un sábado aburrido, pero también te puede salvar el negocio. Sino pregúntenle a la Fórmula 1.

Puede sonar a exageración, más si revisamos los resultados de una temporada infartante que se va a definir este domingo en Abu Dhabi, pero a la Fórmula 1 la rescató la plataforma de streaming y las redes sociales. Claro, también el talento desbordante de Max Verstappen y la consagración de Lewis Hamilton como uno de los mejores pilotos de la historia, a punto de ponerse por encima de los mortales si consigue su octavo título mundial en la F1.

Pero más allá de la rivalidad del holandés con el británico, dentro y fuera del circuito, y las emocionantes carreras que han regalado en el 2021, hasta hace menos de un lustro, la categoría había perdido el brillo. Incluso a los más fervientes fanáticos le parecía aburrido ver carreras dominadas por Mercedes y Lewis Hamilton, los reyes de la ‘Era Híbrida’. La falta de emoción se convirtió en cifras deprimentes.

Vice contaba ya en el 2015 que la audiencia en TV desde 2009 había bajado un 30%: de 600 millones a 425 millones. Menos gente quería ver la Fórmula 1. Además, asistir a un Gran Premio era muy caro comparado con otras competencias como las 24 horas de Le Mans. De 31 euros a 450 para ver la F1 hay una gran diferencia. Se convirtió en un deporte elitista. No todos podían ir, no todos lo querían ver.

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“La Fórmula 1 es una mierda”, decía Bernie Ecclestone, en esa época el dueño del negocio de la F1. Las complicadas reglas, los circuitos con poco público y la audiencia que bajaba cada vez más en la categoría hacían pensar en un futuro oscuro. En el 2017, Liberty Media compró los derechos de la Fórmula 1 y empezó la verdadera revolución. Los monoplazas van prácticamente a la misma velocidad, pero iban muy lentos en la realidad virtual. No todos conocían a los pilotos, tampoco a las escuderías. Faltaba enganchar a los jóvenes que suelen ver más el celular y las redes sociales que a los que ya conocían el deporte.

Una serie acelera el crecimiento de la F1

“Pasé un poco de tiempo en los Estados Unidos, y hasta hace un año, en realidad nadie me decía “Hola”, no me reconocían por ser piloto de F1. Ahora se está volviendo algo más importante aquí. Drive to Survive nos puso en el mapa”, contaba Daniel Ricciardo, piloto de McLaren, en el 2020. La serie tuvo su primera temporada en el 2019, unas semanas antes de empezar la temporada. El 9 de marzo se estrenaba con mucha expectativa por contar con los productores de documentales como Senna y Amy. El producto final importaba mucho.

Netflix, la plataforma número 1 de streaming en Latinoamérica, fue perfecta para darle el impulso que necesitaba. Capítulos de media hora donde podías ponerle rostro a personas que normalmente no le pones atención, como los jefes de las escuderías o también los mecánicos. Entender también el riesgo que se corre a más de 300 kilómetros por hora en el monoplaza. Imágenes inéditas, ver las reacciones dentro del pit lane, Lo que piensas sus padres, pero también sus representantes o compañeros. Amigos y rivales.

La narrativa tan intensa como las carreras fue como cruzar la meta en el primer lugar. Drive to Survive se convirtió en el reality perfecto para conocer un poco más de la interna. El estilo ‘docuserie’ ya se ha vuelto una fórmula ganadora, aunque a veces lo hayan cuestionado, como cuando exageraran para tratar de armar una historia, haciendo notar a Lando Norris y Carlos Sainz como enemigos en McLaren cuando en realidad tiene una buena relación. Para Netflix eso no importaba, sino las visualizaciones.

Todos los pilotos han pasado por las cámaras de la serie, aunque algunos han decidido ya no aparecer, como Max Verstappen. “Entiendo que es algo que se debe hacer para aumentar la popularidad, pero desde mi lado como piloto, no me gusta ser parte de eso. Fingieron algunas rivalidades que realmente no existen. Así que decidí no ser parte de eso y no dar más entrevistas después de eso porque entonces no hay nada que puedas mostrar. No soy una persona de espectáculos dramáticos. Solo quiero que enseñen hechos y cosas reales”.

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Aunque a veces justamente mostrar los hechos termina siendo también contraproducente para el impetuoso Max, hambriento por ganar el título mundial por primera vez. Lo miran los rivales, especialmente Lewis Hamilton que ve amenazado su reinado y también su monoplaza, que ha tenido que alejar las curvas para evitar una colisión con Max. Por eso, hasta el jefe de carreras y de seguridad, Michael Masi, le advierte que puede perder puntos por una maniobra fuera del reglamento. Verstappen se siente perseguido, Red Bull oprimido.

Negocio redondo y cambio de paradigmas

Liberty Media dio las cifras de la serie que se estrenó en el 2019 y notaron un mayor interés de los menores de 35 años, en parte el público objetivo al que se dirigían. Un 62% quería conocer más de ellos. “Ahora todo es: “Te vimos en Netflix, fue genial, Drive to Survive”. Llevamos cascos, por lo que no muchas personas pueden ver nuestras caras la mayor parte del tiempo. Ponerle cara a un nombre ayudó”, aseguraba Ricciardo.

Para Memo Egoávil, director de ME Agencia Digital y docente universitario de Marketing Digital, la Fórmula 1 creó una estrategia correcta ya que hubo un salto cualitativo con nuevos contenidos pero también cuantitativo. “Drive to Survive ha contribuido con el crecimiento de la audiencia en redes sociales de la Fórmula 1, sin dudas. Solo basta hacer una comparativa en el mismo año de su lanzamiento. Antes del 8 de marzo, fecha de su estreno en Netflix, el promedio de sus videos en Instagram llegaba a 62 mil visualizaciones y luego de dicha fecha, el promedio aumentó a 854 mil en promedio, llegando a tener videos que superaron el millón y medio de reproducciones. Estamos hablando de un incremento de casi el 40% en visualizaciones luego del estreno de dicha serie”.

De Drive to Survive a las redes sociales

La necesidad de saber todo sobre ellos lleva al siguiente paso. Ir a las redes sociales. Valtteri Bottas es aficionado al café, Hamilton hace yoga, Ricciardo muestra los dientes al hacer cumplir a su ex jefe en Renault una apuesta que incluía un tatuaje. Verstappen está obsesionado con ganar, Kimi Raikkonen muestra a su familia. Todo esto en Instagram, parte de ese mundo virtual que se ha convertido en nuestro día a día. Stories, posteos, reels.

Según cifras oficiales de la categoría este año, las redes sociales de la F1, en las que se cuenta a Facebook, Instagram, YouTube, Twitter, TikTok, Twitch y las redes sociales chinas) aumentaron un 36%, sus videos fueron un 47% más vistos y la participación llegó a un 99%. En las redes sociales chinas el crecimiento fue todavía más grande: alcanzó el 133%.

“Sus contenidos han evolucionado muchísimo desde Drive to Survive. Ahora sus publicaciones muestran infografías, videos en alta calidad, entrevistas a pilotos de las escuderías que compiten, así como mensajes de deportistas de otras disciplinas y no solo resúmenes de las últimas carreras”, comenta Egoávil, especialista en marketing digital.

Justamente,otra parte de la estrategia que los ha llevado al éxito es el contenido exclusivo que tiene para YouTube. Desde lo mejor de las prácticas, pasando por las declaraciones de los pilotos hasta el resumen de la carrera o el post Gran Premio en vivo. Videos del recuerdo, los finales más emocionantes o divertidos cuestionarios como el de si saben todos los campeones de la historia de la F1. Spoiler alert: hay un ganador y es alguien que también ha sido campeón del mundo.

ESPN dio el dulce de dar la mayoría de las carreras en sus canales a los que se tiene acceso con señal de cable. Pero para la definición han decidido llevar a Star+, su sucursal deportiva y competidora de streaming buscando posicionarse. Los más fervorosos han contratado un paquete que bordea los 10 dólares el mes y los creativos entraron a Facebook o encontrar un link donde se pueda ver la carrera. Todo es válido para ver el duelo entre Verstappen y Hamilton.

La Fórmula 1, que es un negocio gigantesco, donde no solo hay millonarios sponsors sino que los países (Qatar, Arabia Saudita) se pelean por tener un circuito dentro de la temporada por lo que implica en turismo y también en posicionamiento de marca, ha sido salvado por una serie. Sí, por lo menos hasta que llegue la próxima bandera roja.

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