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El offside más doloroso

[Escribe: Lorena Álvarez] Minuto 62. Irán batía el arco del español David de Gea y conseguía un empate inédito que lo acercaba a la clasificación y dejaba al equipo de la península ibérica expectante hasta la última fecha de la ronda de grupos en que enfrentaría a Marruecos, ya eliminado.
Ilustración: Ricardo Bustamante

Minuto 62. Irán batía el arco del español David de Gea y conseguía un empate inédito que lo acercaba a la clasificación y dejaba al equipo de la península ibérica expectante hasta la última fecha de la ronda de grupos en que enfrentaría a Marruecos, ya eliminado.

Con este resultado Irán dependía de Irán; un triunfo frente a Portugal, y el triunfo de España frente a Marruecos, lo clasificaría y eliminaría a los lusos y, de paso, al goleador y estrella del torneo hasta ahora: Cristiano Ronaldo. Los jugadores celebraban eufóricos la conquista de Ezatolahi junto a la banca y las tribunas estallaban de júbilo mostrando a hombres y, en esta ocasión, también mujeres, juntos, celebrando, gritando, sintiéndose libres en un país que no era el suyo. Pero esa misma euforia era sentida por las mujeres en Teherán, la capital de la República Islámica de Irán que por primera vez desde 1979 permitió que pudieran asistir a un estadio.

Suena increíble pero es verdad. Las mujeres no pueden ir a los estadios de fútbol en Irán porque los hombres juegan con shorts y ver sus cuerpos es inadecuado. Tampoco es correcto el lenguaje que se usa dentro de los estadios, por lo que ellas no deben estar cerca ni exponerse.

Son noticia en redes sociales videos de mujeres disfrazadas de hombres buscando colarse en las tribunas para gritar los goles y vivir la emoción del deporte rey. Necesitan estar ocultas. Esconder lo que son. Su pasión y su género, en su país, no van de la mano.

Sin embargo, este día iba a ser diferente. La lucha por los derechos de las mujeres que se rebelan contra la discriminación en Irán logró que pudieran entrar al estadio Azadí donde pasarían el partido en pantalla gigante. Estaban sentadas en las graderías junto a los hombres; se tomaban fotos, habían triunfado.

De pronto la cámara deja de ponchar la celebración y nos muestra la cancha: los últimos campeones del mundo reclaman al árbitro uruguayo, aseguran que hubo offside en el gol. El VAR, entonces, empieza a analizar la jugada.

En Irán, los ultraconservadores también siguen atentos el partido de su selección y notan horrorizados que en las graderías del estadio Kazán Arena hay mujeres, compatriotas suyas, alentando a la selección sin velos que cubran sus pelos. Su “árbitro” de la moral analiza esta jugada también.

En Rusia, el gol es anulado. El jugador anotó el tanto del empate volviendo de un offside, no hay duda. En Irán, la retransmisión fue suspendida por problemas de infraestructura, informó oficialmente la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria. Pero la verdad la saben todos.

Las imágenes de las mujeres iraníes libres de la opresión sonriendo en medio del Mundial eran peligrosas. Una chispa más a esa revolución que hace a las iraníes hoy en día evadir a la policía de la moral usando velos que dejan ver parte de su cabello, pintándose los labios, usando ropa ajustada y demostrando que pueden ser tan o más fanáticas del fútbol. Un último sondeo en el país daba cuenta de que el 61.1% de los iraníes estaba a favor de que las mujeres pudieran ingresar a los estadios.

“En estos tiempos en que hemos tomado conciencia del daño que provoca el machismo, hay goles que no pueden esperar. La igualdad de derechos es uno de ellos y no hay VAR que pueda darnos la contra. Ya es hora”

Desde su primer partido frente a Marruecos en esta Copa del Mundo, hubo muestras en las tribunas de aquella lucha. La cita mundial por excelencia, aquella que tiene al planeta atento, era la tribuna perfecta para visibilizar su causa. Con pancartas pidiendo que levanten la prohibición en los estadios, el tema entró en agenda.

La final de Brasil 2014 tuvo una audiencia global de 1100 millones de personas. No existe mejor ventana, sea para luchar contra las injusticias o volverte “la novia del mundial”. Es aquí donde la vida te puede cambiar. En Irán, las mujeres quieren dejar de valer la mitad que los hombres. Y no es licencia poética; por ley, la vida de una mujer vale solo el 50% de lo que vale la vida de un hombre.

Lamentablemente, la lucha debe darse también dentro de la cancha y allí es donde, igual que con el gol anulado frente a España, las mujeres están en offside, “fuera de juego”. El capitán de Irán, Masoud Shojaei consultado por la prohibición hacia las mujeres dijo que Rusia 2018 no era un buen lugar para hablar del tema. “Sería irrespetuoso para el torneo”, declaró. Añadió que prefería resolver sus problemas dentro de su familia y que si tenían la oportunidad de hablar sobre esto luego, lo harían.

En el tenis, fueron los hombres los que se rebelaron frente a la diferencia entre los premios de los torneos femeninos y masculinos. Ellos se compraron el pleito. En el fútbol, siguen callados.

Irán es un país que abiertamente trata como seres inferiores a las mujeres dentro de los estadios de fútbol, pero la FIFA no dice nada a pesar de que tiene una política para democratizar el deporte que regenta. El máximo ente rector del fútbol que pide respeto y hace campañas contra la discriminación permite que uno de sus afiliados discrimine a todo un género. Un artículo en su reglamento bastaría para cambiarlo. Entonces, ¿por qué no lo hacen?

Portugal y España clasificarán en el Grupo B. Marruecos ya está eliminado y salvo que Cristiano Ronaldo pierda la racha goleadora, Irán no podrá frente a su equipo que solo necesita un empate. Volverán a casa en primera ronda junto a sus mujeres que en Rusia los alientan, que gritan llenas de ilusión por un país que las trata como ciudadanas de segunda clase.

En estos tiempos en que hemos tomado conciencia del daño que provoca el machismo, hay goles que no pueden esperar. La igualdad de derechos es uno de ellos y no hay VAR que pueda darnos la contra. Ya es hora. ©

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