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Gustavo Dulanto conoce la "otra Europa".

La Europa de Dulanto

El viejo continente del fútbol tiene otra Europa fuera de las cinco grandes ligas. Gustavo Dulanto lo sabe bien. El reciente fichaje del Riga FC de Letonia por pedido expreso del DT -por lo cual descartó una oferta de la ‘U’-, se ha valorizado en Europa del Este. La temporada pasada con el Sheriff de Tiráspol fue clave. Jugó la Champions League, le ganaron al Real Madrid y los ojos del mundo estuvieron encima suyo. La periodista Ornella Palumbo habló con el zaguero sobre el pasado, el presente y el futuro de su carrera.

Después de su experiencia en el Boavista de Portugal, Gustavo Dulanto había quedado como jugador libre, tal como le había ocurrido con sus contratos anteriores en la liga peruana. Recaló en el Sheriff de Moldavia, que pertenece a la liga moldava, pero físicamente está enclavado en Transnistria, una franja de territorio autónomo anexo, lindante con Ucrania y pro ruso.

Con esa camiseta, jugó la Champions que lo llevó a la fama. El zaguero peruano, zurdo, de 1.96 de estatura fue un muro contra el Real Madrid, el más ganador de la competencia.  El equipo pequeño de Europa tumbó al gigante. Mientras las portadas daban la vuelta al mundo, el mercado le fue agregando ceros a sus jugadores.

Hoy la aventura sigue en el Riga FC de Letonia y Dulanto, por primera vez en su carrera ha sido comprado, por un millón y medio de euros aproximadamente. Fue pedido expreso del técnico y jugará la Conference League, la tercera competencia más importante entre los clubes europeos. Recibió una oferta de Universitario de Deportes, pero hoy la cinta de su maleta de viajes no es crema sino celeste, como su nuevo uniforme. Y cábala que funciona no se cambia, como el dorsal 55 y el apellido materno, Sanguinetti, en la espalda.

¿Qué tal estuvo el debut con el Riga FC?

No me esperaba llegar y jugar, porque recién había entrenado el viernes y jugamos el domingo. Imagínate, dos días entrenando con el grupo y jugar. Pero, también me gustó, porque uno se siente importante en ese sentido, de llegar, bajar del avión y jugar ahí, a los días. Eso quiere decir que el equipo confía mucho en mí.

Para los que todavía no estén enterados, has cambiado de país. Estás en Letonia, en el Riga FC. En el comando técnico está Sandro Percovich de DT, ¿verdad?

Sí, es de Croacia. Hablé con él cuando llegué. Estaba yendo a hacerme unos exámenes de resonancia magnética y todo lo que uno tiene que hacerse antes de firmar y, bueno, me habló cuando estaba con mi agente. Me dijo que me había seguido, que había visto la campaña del Sheriff, que le gustaba mi juego y que trate de hacer lo mismo que hice en Sheriff en la última temporada. Que confía en mí y que siempre entrene como lo vengo haciendo.

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Los hinchas del Sheriff te tomaron mucho cariño, ¿no? Te han despedido incluso con una carta. A veces uno tiene la sensación, por lo menos desde aquí, que por allá la cultura es más fría, que no se vinculan tanto.

Estuve un año y medio en el Sheriff, pero fue muy intenso, se vivieron muchas cosas. El Sheriff siempre campeona en Moldavia, pero lograr entrar a una fase de grupos de Champions y, después, clasificar a la Europa League es algo que nunca habían conseguido. Soy parte de ese gran grupo que siempre va a quedar para la historia.

La gente me agarró mucho cariño, porque me hice notar rápido en el equipo. Al principio fui el segundo capitán, después hubo unos cambios y fui el primer capitán y la gente me agarró bastante cariño. Por eso fue difícil tomar la decisión de dejar el Sheriff, porque, siendo capitán, ya manejabas todo ahí en el sentido de que siempre te preguntaban cosas, siendo extranjero y sin hablar el mismo idioma.

Eso es importante, pero el que me conoce sabe que yo soy una persona a la que le gustan los nuevos retos, que no se conforma con lo que con lo que logra. Y vino la propuesta del Riga, que me compró. Hubo conversaciones con otros equipos, pero no propuestas formales, y el Riga fue lo más fuerte que tuve.

Aparte, como te decía, se nota cuando te quieren y se nota cuando están entusiasmados con tu llegada. Lo hicieron desde antes que llegue aquí. Así que quiero lograr lo mismo que logré con el Sheriff en el sentido de clasificar un torneo internacional con el Riga, que sería su primera vez, ya que sabes que el club se fundó en el 2014. Tiene muy poco tiempo de fundado, pero ha invertido mucho en su infraestructura y en traer buenos jugadores. Esas cosas suman para que uno tome la decisión de venir a un club así.

Cuando me fui a Moldavia no conocía el lugar y muchos dijeron que me iba a perder, y al final, se podría decir que me hice más conocido por jugar una fase de grupos de Champions.

Creo que ese partido con el Real Madrid, sobre todo, va a quedar en la retina de todos los peruanos y de la gente en Moldavia. ¿Qué te evoca ese recuerdo?

Te soy sincero, hay mucha gente, familiares, amigos cercanos, que me preguntan por el partido del Madrid, pero, si bien es algo que es espectacular y siempre voy a recordarlo, yo rescato toda la campaña previa para entrar a la fase de grupos de Champions. Fueron ocho partidos invictos. No perdimos ni uno y sufrimos dos goles y a favor tuvimos como quince. Fue una campaña extraordinaria.

La fase previa fue algo espectacular que hizo que nosotros lleguemos con el pecho inflado y después de ganar al Madrid como que nos dejamos estar. Cosa que no tendríamos que haber hecho, pero es normal después de haber logrado algo espectacular como ganarles a los campeones de Champions.

Yo creo que la imagen que quedó fue de ese Sheriff defensivo. Sobre lo que me contabas antes, esta liga de Moldavia, como algunas otras de Europa, son muy heterogéneas. De pronto se ve un equipo donde hay gente de todo el mundo, con distintos idiomas. ¿Cómo se hace para destacar y para convertirse en capitán de un grupo así?

Me ha pasado acá también. En el partido previo en la charla pedí permiso para hablar porque soy una persona que le gusta hablar. O sea, soy defensa central y veo todo el campo, junto al arquero, y cuando no hablo no me siento yo, no me siento cómodo. Les pedí que me respetaran en ese sentido, que no lo hago porque quiera imponer mi forma de ser, solo que soy así. Necesito hablar para poder ayudar a mis compañeros desde atrás y en el Sheriff pasó lo mismo. Llegué, siempre hablaba, ordenaba, hasta que una vez salió el primer capitán y el entrenador en el entretiempo me dijo “vas de capitán”, y yo había llegado en febrero. Estuve ocho partidos sin jugar en Moldavia, estuve de suplente. Entré y al tercer partido de titular me dio la cinta de capitán.

Yo era pedido expreso del entrenador, pero llegué tarde a la pretemporada y cuando me dio la cinta capitán creció la confianza en mí. Igual, siempre fui el mismo, como le dije a mis compañeros. A mí la cinta de capitán, obviamente, me gusta llevarla, porque es bonito para las fotos, pero, después, soy el mismo tipo que era sin el brazalete. Voya estar hablando, voy a estar ahí de pesado. Y si otros ven algo que a mí no me está saliendo bien, que me digan las cosas. Me gusta, me encanta, que me digan las cosas.

¿Reniegas?

Sí, soy de renegar mucho.

Es una forma de sacarse de encima la presión.

Presión, nervios, no. Yo soy ansioso. Esa ansiedad ahora sé manejarla bastante mejor.  Ahora, que hice mi debut, ya no sentía las mismas ansias de que llegara el partido.  Estaba tranquilo. La experiencia te va dando eso. Trato de disfrutar al máximo siempre tomando las cosas con la seriedad del caso, tampoco tan relajado.

En Riga tienes Conference League, que es la tercera competencia en importancia en Europa. ¿Lo tuviste en la consideración para decidir irte para allá?

Sí, es que el Riga mostró mucho interés en mí y esas cosas suman para tomar una decisión. Mi salida del Sheriff ya estaba tomada desde enero. Ya había logrado mis objetivos, me faltaba nada más campeonar por la Copa de Moldavia y este semestre lo logré, lo logramos con el equipo.

Venir aquí es tomar un nuevo rumbo, nuevas metas, objetivos. Yo soy el chico que no se conforma y siempre quiere más. Soy una persona que siempre ha trabajado por lograr sus objetivos y ahora no va a ser la excepción. Quiero lograr grandes cosas con el Riga.

Te quería preguntar por la situación ahí, en Transnistria, que es el nombre de este territorio donde está el Sheriff. Porque lees las noticias y había información que apuntaba a que Rusia quería tomar ese territorio, en el contexto del conflicto con Ucrania. Incluso hubo algunos bombardeos.

En realidad, es muy difícil que Rusia tome Transnistria, porque es una ciudad pro rusa, como Donetsk, Luhansk, donde se consideran rusos. Tú les preguntas a cualquier persona en Transnistria y le dices: eres moldavo. Y te dicen: no, russkiy. Nada más ruso en ese sentido.

Al principio, yo no sabía muy bien la historia y tenía miedo. A ver, no tenía miedo que Rusia nos ataque, pero tenía miedo de que Ucrania nos ataque, porque el territorio es una franja de 500 mil personas y estás ahí, al ladito de Ucrania. Yo hablaba con mi señora y le decía Rusia nos va a defender, pero hasta que lleguen…

En Transnistria tienes cuarteles militares rusos. Tienes armamento de la Guerra (Fría).

Claro. Para llegar a Tiráspol (capital de Transnistria) tienes que pasar una frontera. Después, hay una frontera que tiene un tanque de guerra. Hay personal armado ruso que está con cascos azules. Una vez me dijeron que son intermediadores de la paz, pero, en realidad, están ahí en Transnistria cuidando la ciudad. Cualquier cosa que suceda, ellos están para defenderla.

Hay banderas rusas y no ves banderas moldavas. Esa es la verdad. Es más, cuando nosotros jugamos la pre Champions no aparecíamos como Sheriff de Moldavia o de Tiráspol. Recién en Champions la UEFA ya puso Sheriff, y abajo, Moldavia.

Estaba mirando el mapa y resulta que ahora estás más cerca de Finlandia que de Tiráspol.

Y estoy al lado de Rusia también (…) Espero se calmen las cosas, porque de ambos lados tengo amigos. Mi ex entrenador es ucraniano y Tiráspol es pro rusa. No me gustaría que siga todo lo que está sucediendo. Es feo que en pleno siglo XXI tengamos guerras tontas en el mundo. Hay que estar unidos. Justo hablaba de eso con el brasilero y el argentino que han llegado (al Riga FC).

He visto que han hecho varios fichajes y está Lucas Rangel, el brasileño, y vi que en el partido del fin de semana, entre los titulares, el único sudamericano era un argentino, además de ti.

Marcelo, el “Chelo” Torres, sí. Somos sudamericanos, vamos para arriba y para abajo juntos. Hoy no teníamos ningún taxi que nos quiera traer y al final estábamos por subirnos a unas patinetas que alquilas. Pasó justo un trabajador del club y nos dice que nos llevaba y nos mostró una aplicación con la que puedes usar cualquier carro que esté en la zona, como el scooter. Si hacemos esto en Sudamérica después encontramos sólo las autopartes.

¿Estás usando la camiseta con el apellido materno también?, ¿con Sanguinetti?

Sí, la cábala no se cambia, ya se lograron grandes cosas y la 55 de Sanguinetti queda. Es más, le he puesto una cintita celeste (color de la camiseta del Riga FC) a mi maleta, ahora que viajaba.  Espero que salga todo bien.

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¿Cómo has vivido quedar eliminados de Qatar 2022, la partida de Gareca?

Con mucha pena, porque nos dio muchas alegrías en siete años. Cosas a las que no estábamos acostumbrados, es la verdad. No clasificar me dolió mucho, pero el fútbol es así. A ver, la tanda de penales es así. El que está mejor, entre comillas, gana, pero creo yo que es más suerte que otra cosa. Dolió mucho, hasta ahora.

Te queda una sensación horrible. Los que jugamos sabemos de esas cosas, llegar tan lejos para que quedarnos ahí es horrible. Espero que llegue un entrenador con las cualidades de Gareca para que sigamos creciendo como fútbol peruano, porque necesitamos gente que sume, ya que, lastimosamente, en los últimos años en los torneos internacionales no nos ha ido muy bien, en la Libertadores, la Sudamericana. Al menos ahora tenemos a Melgar que está haciendo un gran papel y campeonó en la Liga peruana, compitiendo en los dos torneos. Me alegra mucho, es un gran plantel.

Siempre te preguntan si te gustaría ir la selección. Yo creo que ya está claro que, de tu parte, obviamente, la disposición está. Pero, más allá de eso, te quiero preguntar cuál es tu mirada del fútbol peruano, del fútbol local y qué te gustaría ver. En estos días en que tanto hablamos de reestructurar, de hacer mejoras, tú, que has pasado por el fútbol de varios países del mundo con distintas tecnologías, culturas, ideologías, ¿qué te gustaría cambiar en el fútbol del Perú?

Quisiera que cambie el tema de la alimentación.  Nosotros estamos muy confundidos. Yo pensaba que, porque estaba flaco, estaba seco, estaba bien. Yo llegué a Portugal con 84 kilos y 9.5 por ciento de grasa, y ahora estoy en 91 kilos y con 9 por ciento de grasa. Aumenté mucha masa muscular y, en grasa, perdí 0.5 por ciento. Yo creo que podríamos decirle al futbolista que el gimnasio y hacer fuerza no te va a poner lento. Lo comprobé. Te digo una verdad, hay que mover 91 kilos, y yo con el gimnasio he mejorado bastante, cosa que en Perú nunca hice. Nunca tuve esa ayuda en el sentido de la alimentación, de ir al gimnasio.

Ya se volvió parte de mi día a día ir al gimnasio, hacer un poco de abdominales, de barras. Tanto así le agarré el gusto viendo cambios en mi cuerpo. Compré una jaula de crossfit para mi casa, para hacer sentadillas, pecho, barras, y vi que hay resultados, cosa que en Perú muy pocos equipos hacen.

¿Tanto en Moldavia como en Letonia toman la información biométrica?

En Boavista era igual. Cada quince días estaba con el nutricionista. En Sheriff también, cada semana te medían la grasa y mira, te estoy hablando del fútbol en Moldavia, que, en el papel está más abajo que el fútbol peruano. Yo sí he cambiado mucho mi estilo de vida con el gimnasio y con la comida, porque cuando ve mejorías, cómo no va a querer seguir por esa línea.

¿Te llamaron de la “U”?

 Sí, tuve una conversación con Manuel Barreto. Hablamos bastante. Le agradecí por llamarme del club del que soy hincha. Me genera alegría que valoren mi trabajo, que digan que están orgullosos de lo que estoy haciendo.

Cuánto pagó el Riga por mí, todavía no lo sé. En el papel sale un millón. No pensé que valía tanto. Pero todos sabemos del tema económico en la “U” y yo tampoco quería ser una carga en ese sentido y le dije que no. En mi cabeza aún no está volver a Perú, a Sudamérica, porque quiero mantenerme aquí, en Europa. Hace poco cumplí tres años jugando acá y creo que podría tener unos cinco añitos más. Decirte que veo pronto mi retorno a Perú sería mentir.

En algún momento sí quiero volver, pero el fútbol dura muy poco, es una carrera muy corta, y hay que hacer caja y si quiero mantener la calidad de vida que le doy a mi familia hay que seguir por aquí.

Y podrías sacar tu pasaporte comunitario.

Sí, vi en Internet que sale que tengo pasaporte italiano. No sé quién lo ha puesto. Tengo el apellido, pero no tengo el pasaporte, así que quiero dejar eso claro, porque hay muchos que dicen que juego en Europa por mi pasaporte comunitario. No es así.

¿Estás contento en Letonia?

Sí, estoy bastante contento. La felicidad de mi familia es para mí lo principal.  Estamos en una ciudad bastante bonita, en un país pequeño, pero me he quedado sorprendido de la belleza que tiene este país. Espero que me puedan vender y poder seguir disfrutando el fútbol. Amo mi trabajo.

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