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Los años maravillosos

La FPF aún no lo confirma, pero ya todos lo saben: Ricardo Gareca no seguirá al frente de la selección peruana después de más de siete años. ¿Cuál es el legado del ‘Tigre’ con la Blanquirroja? El periodista Angelo Torres Zevallos pone en contexto lo conseguido por el estratega argentino y apunta a un cambio de mentalidad y de imagen.

Perú en estas horas es una canción de Fito Páez.

Recuerdos que no voy a olvidar

personas que no voy a olvidar

aromas que me quiero llevar

silencios que prefiero callar

Desde la melancolía de un adiós obligado, aparecen como un flashback las imágenes de un proceso que en la distancia —cuando pasen meses o años— recién cobrará su real dimensión. Y se cantará parte de la estrofa de la canción de Fito. Hoy aún está el tufillo de un supuesto fracaso por no clasificar a Qatar 2022, olvidando los últimos siete años donde hubo una clasificación a un Mundial, un subcampeonato de la Copa América y triunfos históricos en el camino.

El legado de Ricardo Gareca va más allá de las estadísticas. El técnico con más partidos dirigidos con la selección, el que más triunfos consiguió, el que tuvo la racha de invicto más larga. Todas aparecen como medallas que se pueden colgar, pero no es lo más importante que deja el técnico argentino. Fue el cambio de mentalidad en una selección que se aisló para crecer.

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Todo alrededor se ha quedado en el tiempo. La Liga 1 sigue siendo un torneo mediocre, considerado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) como el peor de Sudamérica. Seguimos siendo uno de los países que menos jugadores exporta. Solo tenemos un jugador en una de las ligas top de Europa. El sistema de ascenso permitía que un club de barrio pudiera terminar en Primera División. Se juega en canchas deformes y el orden institucional y jurídico es prácticamente un pecado para la mayoría de clubes, que normalmente dan vergonzosos espectáculos a nivel internacional.

En medio de ese sistema, Gareca hizo que a Perú se le respete. La selección sí evolucionó, como si fuera una isla que se separa del resto para salvarse. Una burbuja que evitó contaminarse. Ahora todo se ha roto y será labor del siguiente técnico ver si es que puede cumplir con la valla puesta por el ‘Tigre’.

El matrimonio con el público no era gratuito. Para un hincha golpeado por malos resultados durante décadas, que tuvo promesas de amor y resultados, su primera reacción fue el escepticismo. Y desde allí no dejó de subirse a una montaña rusa de emociones. El tercer lugar en la Copa América del 2015, un pésimo arranque en las eliminatorias a Rusia 2018 que dejaba al ‘Flaco’ balancéandose en una cuerda con el abismo del despido a solo un paso. Otra Copa América, la Centenario en Estados Unidos, para salvarse (también salvarnos y darnos cuenta de que podíamos ganarle a rivales como Brasil).

https://twitter.com/sondatos_noop/status/1547685342626476036

Pasar de estar virtualmente eliminados a devolvernos la esperanza en la mesa, para finalmente demostrar en la cancha que Perú podía ser quinto en Sudamérica. En un año perfecto, con triunfo en Quito y empate en la Bombonera, Gareca se las arregló llamando a Farfán que fue salvavidas cuando Guerrero no podía luchar.

Una final en la Copa América 44 años después y luego manejar un plantel en plena pandemia, con reducción de sueldo y con la incertidumbre de cuándo se jugarían los partidos. Otro mal arranque de eliminatorias, de nuevo mirar el abismo de cerca y llegar a un repechaje que pocos meses antes se veía como una fantasía. Pero en Qatar hubo una inesperada tormenta en el desierto y todo fue silencio. Como ahora.

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Todo eso ha pasado en siete años. En el medio, conferencias aleccionadoras, mensajes políticos y también pastillas motivacionales para el hincha que dejó de verlo simplemente como un técnico y llegó a considerarlo el líder que tanto necesitaba.

El legado, finalmente, serán los jugadores que deja consolidados. Una selección revolucionada que vuelve a jugar con el pecho inflado, y en la que la actitud no se negocia. Pregúntenle a Corzo tirándose de cabeza ante Colombia.

Impopular para algunos luego de una de las decisiones más importantes que tomó en su proceso: dejar fuera a Claudio Pizarro. Puede sonar paradójico, para otros parecer la consecuencia, pero el cambio de liderazgos y de capitán terminó siendo una de las claves para sostener un proceso largo y exitoso.

¿Fracasó Gareca al no llevarnos a Qatar 2022? La respuesta facilista es sí. Luego de revisar el contexto, se puede volver a evaluar. De repente el tiempo, la distancia, pondrán todo en su lugar. Lo cierto es que todavía con esa herida abierta, encima se le echa sal y un golpe con su partida.

No es el fin del mundo, pero parece. ~

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