¿Y si Manco pateaba el penal?

¿Y si Manco pateaba el penal?

En esta nueva entrega del multiverso deportivo, un travieso dios ‘sudoroso’ se deja llevar por el espíritu navideño y le obsequia un presente a los hinchas de la selección peruana: cambiar al ejecutor del penal que Christian Cueva desaprovechó en el debut mundialista contra Dinamarca. En otra línea temporal, un reformado Reimond Manco tendrá en sus pies la posibilidad de que la Blanquirroja siga avanzando en la Copa del Mundo de Rusia 2018.

Uno de los golpes más duros que ha sufrido la hinchada blanquirroja en los últimos años tuvo lugar el 16 de junio del 2018 en el Mordovia Arena de Saransk, Rusia. En esa fecha triste, la selección peruana fue derrotada por su par danesa en lo que era su regreso a los mundiales después de 36 años. Dicho resultado terminó marcando el destino de la Blanquirroja que tras caer ante Francia en la segunda fecha, perdió toda chance de avanzar a la siguiente ronda.

Y para el grueso de la hinchada, el evento del partido que marcó la suerte del equipo fue el penal que Christian Cueva erró en el minuto 45 del primer tiempo. Por ello, aprovechando las fiestas navideñas, un travieso dios sudoroso decide darle una alegría al pueblo peruano al hacer los ajustes necesarios para que la pena máxima sea ejecutada por un jugador capaz de resistir la presión de un momento histórico.

Diciembre del 2013. Reimond Manco planea celebrar con serenidad la Nochebuena. Un nuevo cargamontón de la prensa —que lo ha ampayado saliendo cargado como un bebé de una fiesta en Punta Hermosa— lo ha hecho reflexionar. Ese 24 de diciembre el plan es pasarla en familia en su casa de Playa Arica y marcar el inicio de una nueva etapa en su carrera, una en la que estará alejado de los escándalos. Pero la carne es débil y más aún cuando eres el Rei con el que las figuras de Chollywood ansían estar. A pocos minutos de las doce, recibe una llamada que lo hace romper su propósito de fin de año. En medio de la bulla de los cohetones sale embalado rumbo a una fiesta en Punta Hermosa que promete será la última. Cuatro horas después, cae desmayado. La cantidad de vasos de Johnny Walker con Guaraná ha sido demasiada. En la cancha puede driblear a sus rivales, pero al alcohol le resulta difícil fintearlo.

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En medio de su resaca, una voz conocida le exige levantarse. Cuando abre los ojos se da cuenta que ha despertado en Playa Arica. La figura que lo ha despertado se asemeja a la de Kukín Flores. Reimond nota algo raro en el ídolo rosado. Lo ve como transparente, la silueta parece fundirse con la arena y el mar. En un acto instintivo le da la mano a Kukín, pero no puede cogerla. Lo intenta otra vez y tampoco lo consigue. “Tranquilo, causa, no vas a poder tocarme. Yo ya estoy finadito”. A Manco se le va la borrachera del susto e intenta irse corriendo, pero se resbala y vuelve a caer en la arena.

—No te paltees, causa, he venido a darte las firmes. En el 2019, yo voy a fallecer. Ahorita soy un alma en pena, pero no es tan fea la huevada. Como ves, puedo viajar al pasado. Eso sí, en Navidad me obligan a chambear. Tengo que visitar a causitas como tú, calidosos pero desarreglados. La idea es advertirles que no sean como yo.

Kukín le explica a Reimond que su vida de excesos le terminó provocando una muerte prematura y que si sigue juergueando su destino puede ser similar.

—Mira, causa, te van a visitar tres espíritus: el de la Navidades Pasadas, el de las Navidades Presentes y el de las Navidades Futuras. Así igualito que en el cuento de las películas gringas. Escúchalos, a la firme, te conviene.

De pronto, Kukin se desvanece y Reimond vuelve a caer en un sueño profundo. Cuando abre los ojos se encuentra con el Tío Pacori observándolo. Manco extrañado le pregunta qué hace en Playa Arica.

—No soy quién tú crees. Soy el Espíritu de las Navidades Pasadas. Te voy a llevar a que recuerdes tu pasado.

El espíritu lo conduce a sus primeros años en Venezuela cuando era un niño que despertó el interés de los seleccionadores juveniles del país llanero. “Pudiste ser la gran estrella de la vinotinto. Los podrías haber llevado al Mundial”, le dice el fantasma. Luego se trasladan al Perú cuando por ser figura en Cantolao terminó siendo contratado por Alianza Lima. “Ahí diste el salto a la selección. La rompías”. La siguiente escena es en la campaña del Sudamericano Sub 17 cuando fue el jugador diferente de la selección que clasificó al mundial de la categoría y fue elegido por la Conmebol como mejor jugador del torneo. “Fuiste el mejor jotita, pero empezaste a marearte. Le dijiste a Alonso Bazalar que sus goles eran de champa”. Después, aparecerían en los días de su debut en Alianza y de su venta al PSV Eindhoven. “Ya no querías jugar en Alianza. Decías que tenías que cuidar tus piernas”. De pronto, Manco empieza a sentir vergüenza. Los días oscuros empiezan a imponerse sobre los felices. El espíritu le muestra escenas de cuando el PSV lo cedió al Willem II y su posterior regreso al Perú. “Dijiste que no era un retroceso que pronto ibas a volver a Europa y nunca cumpliste”. También es testigo de los escándalos en Atlante y Aurich vinculados con su consumo de alcohol. Le siguen su frustrado paso por el fútbol de Qatar y sus repetidos episodios de indisciplina en UTC. La última imagen que ve es la de pocos días atrás cuando salió cargado de una discoteca.

—Te mareaste, Reimond, y no solo por el alcohol. Hasta aquí llega nuestro viaje.

Manco vuelve a despertar en la arena y frente a él se encuentra con la figura de Shirley Arica. Pese a su sorpresa, no puede con su genio y le dice “Tócame que soy realidad”.

 —No soy quién tú crees. Soy el Espíritu de las Navidades Presentes. Te voy a llevar a que observes tu presente.

El espíritu lo conduce al set del programa de Magaly Medina en donde la conductora prepara la difusión de imágenes de Manco en la juerga de Navidad en la que acaba de participar. “Concha su madre, ya me cagué de nuevo”, dice Manco. Luego, lo lleva a la casa de Fiorella Vento donde se puede ver a la modelo disfrutando las fiestas sin la presencia de Reimond. “Esa flaca nunca me quiso”, replica Reimond. El espectro sin mediar palabra lo lleva hasta Mónaco, al hogar en el que James Rodríguez celebra por los halagos que recibe por sus actuaciones en la Ligue 1 francesa. “Yo soy más que él. En el Sudamericano lo demostré”, le dice al espectro que se mantiene en silencio. Finalmente, el espíritu lo conduce a Madrid para ver a Christian Cueva preocupado por tener buenas actuaciones en el Rayo Vallecano. “No seas mala. Yo llegué antes que él a Europa”, le dice a la fantasma. Lo último que le muestra el espectro a Manco son las figuras de dos niños muy parecidos a ‘Chiquito’ Flores y el ‘Pompo’ Cordero.

—Estos son los demonios de la Indisciplina y la Ociosidad. Son los que tientan a los jugadores que alcanzan la fama rápidamente. Estás muy cerca de que te dominen.

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De pronto, Manco está de vuelta en la playa y frente a él se encuentra con la figura de un espectro con la figura de Jean Deza.     

—A ti no te manyo, pero me imagino que eres el Espíritu de las Navidades Futuras.

El espectro asiente y lo hace ver escenas del futuro. En él puede verse regresando con bombos y platillos a Alianza Lima, pero termina jugando en reserva. Luego se ve migrando al Zamora venezolano y regresando al país alegando problemas personales. Será testigo de su paso por Unión Comercio, Real Garcilaso, Boys y Binacional, equipos donde no termina de consolidarse. Le siguen sus descensos con Atlético Grau y Alianza Universidad de Huánuco. Se ve jugando en Copa Perú y retirándose sin pena ni gloria. El espectro le muestra imágenes de los comentaristas resaltando el gran talento que desperdició y las múltiples oportunidades que tuvo. Se ve a sí mismo viejo y barrigón jugando partidos de fulbito para recursearse y contándole a sus compañeros de equipo sobre aquellos días en que era la estrella emergente del fútbol peruano.

—De ti depende, batería seria —le dice el espectro antes de desaparecer.

Manco despierta en la discoteca de Punta Hermosa en la que recibió la Noche Buena. Reimond se alegra de que todo haya sido una pesadilla, pero entiende que es una señal de que tiene que cambiar. Se propone dejar las juergas y convertirse en el profesional que tanto exige la comunidad futbolera. “No más ampays, carajo”, se promete.

Motivado por el éxito que cosecha James Rodríguez en Francia y en la Copa del Mundo decide que le demostrará al mundo que es mejor que el colombiano. La del 2014 termina siendo su mejor campaña. En UTC marca doce goles, logrando más anotaciones en esa temporada que las que había marcado en toda su carrera. Con esos números logra regresar en el 2015 a Alianza Lima. Rápidamente demuestra que es otro. Con buenas actuaciones se vuelve titular indiscutible y le quita el lugar a Cueva. Entusiasmado por su rendimiento Ricardo Gareca lo convoca para la Copa América de Chile en donde se vuelve figura clave del equipo y termina siendo considerado en el equipo ideal del torneo. Su buena performance provoca que el Toluca de México se interese por él y lo contrate. Ese será el inicio de su revancha en el extranjero. Sus dos buenas temporadas en el Toluca llevarán a que en el 2016 sea contratado por el Sao Paulo, club en el que se convertirá en figura del Brasilerao durante tres temporadas.

Su éxito en clubes se replica en paralelo en la selección. Rápidamente se convierte en el engreído de Gareca al ser el único jugador destacado de las primeras presentaciones de la Blanquirroja en las clasificatorias para Rusia 2018. Gracias a sus asistencias, el combinado nacional rescata un empate con Venezuela en Lima. Luego se gana el aplauso de la afición al carajear a Claudio Pizarro por pedir su cambio en la derrota con Uruguay en Montevideo. Gareca reconoce que la Blanquirroja ya tiene su Rei. Al ver la ascendencia que está empezando a tener en el equipo decide que no convocará más a Pizarro. De ahora en adelante, el equipo jugará al ritmo de Manco.

Reimond marcará contra Ecuador y Argentina y será figura clave en la victoria de visita en Asunción que le devolverá la vida a la selección. Motivado por los tres puntos ganados en mesa del encuentro en La Paz, decide darlo todo en la recta final de las clasificatorias. Anota en el partido contra Bolivia en Lima y es figura en Quito y Buenos Aires. Pero será en el encuentro clave contra Colombia donde alcanzará la gloria. Crecido por su protagonismo en el equipo le quita la pelota a Guerrero en un tiro libre y sin pensarlo remata hacia la portería de Ospina. El balón entra en el arco tras chocar en el arquero, en lo que será la anotación que le permita a la selección acceder al repechaje contra Nueva Zelanda.

El doping positivo de Guerrero convierte a Reimond en la figura principal del equipo en el repechaje. Cuando se rumorea la vuelta de Farfán para llenar el vacío de Paolo, Manco declara que es hora de darle oportunidad a los jóvenes que han mostrado un real compromiso con la selección. Exige públicamente que se convoque a Cueva alegando que está teniendo una buena temporada en Alianza después de varios años de campañas irregulares. Gareca le hace caso y convoca al volante trujillano. La decisión termina siendo la correcta. La dupla Manco-Cueva funciona a la perfección en el partido definitorio en Lima en el que la Blanquirroja golea sin problemas a la selección kiwi. Reimond anota un triplete y da la asistencia para que Cueva anote el cuarto. El Rei termina siendo considerado junto con Gareca como los grandes artífices del regreso de la selección a un mundial después de 36 años.

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El 16 de junio del 2018, Manco sabe muy bien lo que se está jugando la Blanquirroja. El debut contra Dinamarca será clave para seguir avanzando en la Copa. Por ello, se ha dedicado a estudiar a profundidad a la escuadra danesa y está preparado para romper líneas. En el minuto 43 del primer tiempo recibe un pase de Advíncula en el área y decide driblear a su marcador. Poulsen se come la finta y le hace falta. Tras algunos minutos de incertidumbre, el árbitro decreta la pena máxima. Reimond no duda ni un segundo, toma la pelota y la coloca en el punto de penal. Observa a Schmeichel haciendo ademanes para ponerlo nervioso. Pero, el resultado es inevitable. El Rei con la clase propia de un crack la coloca en el ángulo izquierdo de la portería. Los hinchas de la blanquirroja gritan con euforia un  gol altamente postergado, el primero de una selección en un mundial en 36 años. El Mordovia Arena de Saransk retumba y un microsismo se siente en todos los rincones del Perú.  El primer tiempo concluya con la Blanquirroja arriba en el marcador. La segunda etapa es un ataque constante de Dinamarca. Gallese se convierte en figura. Le saca varios remates a Eriksen y le gana un mano a mano a Poulsen. La desesperación de los daneses provoca que queden expuestos ante los contragolpes. Manco lo reconoce y en el minuto 45 del segundo tiempo le quita una pelota en salida a Christensen y enfila contra el arco danés. Cuando Schmeichel sale para taparle el ángulo ve a Cueva entrando solo por el centro del área. El Rei le da la asistencia y con el arco desguarnecido el volante chiclayano anota el segundo. El Mordovia vuelve a retumbar. En Perú se reportan varios infartos. El presidente Vizcarra se prepara para declarar dos días de asueto. El resultado no se moverá más. La selección ha logrado un triunfazo en su vuelta a las justas mundialistas. Manco es declarado el jugador del partido y entra en el equipo ideal de la primera fecha del mundial. Reimond ve lejanos los días en que veía fantasmas en Playa Arica.

Tras el triunfo contra Dinamarca, la selección peruana perdió con Francia y le ganó a Australia. En ambos partidos, Manco tuvo un rendimiento sobresaliente. Dichos resultados le permitieron a la Blanquirroja clasificar a la segunda ronda y enfrentar a Croacia. Sin embargo, Reimond no llegó a jugar el partido de octavos de final. Se rumorea que su ausencia se debió a que unas parroquianas rusas se ofrecieron a mostrarle la ciudad de Nizhni Nóvgorod, paseo que concluyó en un bar y que duró hasta altas horas de la noche. Cuando regresó a la concentración, Manco no estaba en condiciones para jugar. El encuentro con Croacia fue bastante luchado y concluyó con un empate a uno. El partido se definió en una ronda de penales que perdió la Blanquirroja. El penal definitorio lo falló Christian Cueva. Tras su gran performance en el mundial, Manco no volvió a brillar. Su rendimiento en Sao Paulo empezó a decrecer y terminó siendo separado por episodios de indisciplina. Regresó a Alianza con el objetivo de volver a hacer dupla con Cueva y recuperar su mejor forma. ~

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Desde pequeño ha buscado alejarse de las actividades que impliquen emanar sudor. Enamorado de la flojera, siempre ha preferido la pasividad a la acción física. Sin embargo, su espíritu apasionado lo ha llevado a sudar más de lo que hubiese gustado. A partir de la década del noventa, ha sudado frío, viendo los partidos del Sport Boys y de la selección peruana. También su cuerpo irradió líquido a mares en plazas y aeropuertos durante sus agitadas coberturas internacionales.

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