Newsletter
Síguenos

Recibe las mejores historias del deporte peruano y mundial

Boca a la peruana

Dos peruanos llevan una de las camisetas con más peso en Sudamérica: Luis Advíncula y Carlos Zambrano. Ambos se han sumado a una larga estirpe de figuras nacionales encumbradas por el club xeneize. La periodista Valeria Vega dio un paseo por el Mundo Boca y la mítica Bombonera para contar cómo los peruanos se adaptaron a la receta bostera. 

Ser futbolista va más allá de patear una pelota. Ser futbolista es vivir del fútbol, y vivir implica sentir y respirar profundamente el sentimiento, el mismo que se pinta de colores, uno capaz de unir a dos desconocidos, a un grupo entero de amigos, a una familia e incluso a una nación por completo, como es el caso del azul y oro. La combinación de ambos da lugar a un sentimiento, a una pasión, a una emoción: el Club Atlético Boca Juniors.

“Boca es nuestro grito de amor. Boca nunca teme luchar. Boca es entusiasmo y valor. Boca a triunfar. Con tu enseña victoriosa, que es de oro y cielo azul, en la cancha se entusiasma nuestra fuerte juventud”, dice el verso de un conocido cántico de aliento, uno de los tantos que vociferan las y los ‘bosteros’, hinchas de Boca.

Además de ser capaz de crear y mantener una afición que, por cierto, es una de las más enérgicas de la región, Boca se ha convertido en un integrador de naciones dentro de sus filas y la nuestra no es ajena. El Perú cuenta con once representantes – Víctor Benítez (1960-1962), Miguel Loayza (1961-1963), Héctor Bailetti (1975), Luis La Fuente (1975), Carlos Gómez Sánchez (1948), José Pereda (1998-2001), Walter Ormeño (1942- 1943), Julio Meléndez (1968-1972) y Nolberto Solano (1997-1998) – en la historia del club argentino, pero en la actualidad son dos los compatriotas activos en la plantilla ‘Xeneize’: Carlos Zambrano (desde el 31 de enero del 2020) y Luis Advíncula (desde el 31 de julio del 2021).

EL ESTADIO QUE LATE

La hora local indica que son las 4:00 pm. Aún no he almorzado, pero existe algo más importante que comer en este momento: ir a uno de los estadios más importantes de Latinoamérica: Llego al barrio de La Boca. Es la primera vez que visito esta zona del sur de Buenos Aires. El conductor del ‘bondi’ (como se le dice al colectivo por herencia del lunfardo) me dice que camine de frente, unas cuatro cuadras, y que me daré cuenta cuál es el famoso ‘Caminito’ por los colores y murales en honor al ‘Diego’.

TAMBIÉN LEE: El subcampeonato según ‘Cachito’, crónica de Pedro Ortíz Bisso

Veo y siento mucha alegría y fútbol en exceso. También observo que algunos trabajadores del barrio ya están guardando sus cosas y concluyendo sus labores. Estoy tarde. Mejor corro. Entre calle y calle, empieza a levantarse, frente a mí, una estructura gigantesca pintada de azul eléctrico y amarillo vibrante. Es una edificación que he visto tantas veces en la televisión, como sede de la Copa Libertadores y algunos partidos oficiales de la Selección Argentina. He llegado a La Bombonera, ese estadio que late al ritmo de un corazón (xeneize).

https://www.youtube.com/watch?v=NEWJ3uEkQvk

Me apresuro para entrar al museo y, si es posible, a la cancha. Tengo el ticket en mis manos. Se lo muestro al encargado de la entrada y finalmente estoy dentro. Por fin. 

Me reciben unas imágenes de cartón y tamaño real que representan a parte del plantel principal del Club Deportivo Boca Juniors. Noto a uno de ellos con una mirada penetrante y el mentón muy en alto, demostrando determinación y tenacidad, y claro, cómo no voy a reconocerle, si es mi compatriota, el ‘Kaiser’, con el dorsal 5 en el club bostero: Carlos Zambrano. 

El otro, Luis Advíncula, todavía no aparece en cartón, pero todos los hinchas xeneizes han quedado impresionados por su velocidad y empuje. Cuando los vecinos del estadio notaron mi acento diferente al argentino, me cuestionaron de qué parte del mundo era. Mi respuesta siempre fue: “No les diré de dónde, pero sí les doy una pista, tengo dos compatriotas jugando para su equipo”. Automáticamente la respuesta fue: “Perú”. 

En todas las conversaciones saltaron los apellidos de Zambrano y Advíncula, jugadores claves de la Selección Peruana. “El moreno buena onda y el guerrero”, decían en referencia a ‘Luchito’ y el ‘Kaiser’ respectivamente. La hinchada ‘xeneize’ ya le tiene cariño a los dos peruanos del equipo. Azul y oro, pero también blanco y rojo. Aunque sean los colores del eterno rival. 

ZAMBRANO, EL EMPERADOR DE BOCA

“Me parece que Zambrano, además de venir a competir, es una señal de alerta para los demás defensores para que no se relajen. Habrá que ver cómo responde el jugador en la cancha. No es lo mismo venir a Argentina a jugar en cualquier equipo que venir a jugar a Boca. Boca es totalmente diferente al resto. ¿Expectativas? Sin duda las mejores”, decía el periodista del Diario Olé, Nicolás Migliavacca, ante la llegada de Zambrano a Argentina.

Dicha valoración no ha sido, hasta el momento, refutada por completo, aunque con altos y bajos, la zaga ha estado protegida por el peruano durante los últimos quince meses, en los que se incluyen dos goles y un título de Superliga Argentina (2019-20). 

Para él, ser parte del plantel ‘Xeneize’ no es una cuestión casual, sino propia de una máxima exigencia a sus 33 años. Tengo claras las exigencias, pero no me imaginaba esto antes de venir. Fuera de eso me siento muy a gusto en el club, con la dirigencia, con el técnico. Hay muy buena relación”, contó hace unas semanas después de los rumores de su posible retiro del deporte tras una declaración durante una entrevista televisiva que, asegura, fue tergiversada.

La hinchada, con críticas y halagos, fluctuante como parte de su naturaleza, confía en el defensa nacional que, según él, tiene al menos un año más en el club y también unos más en el fútbol.

ADVÍNCULA, UN ‘RAYO’ ENCANTADOR

‘Lucho’ llegó al club ‘Xeneize’ un año después que Zambrano. Su espíritu se sentía ganador antes de su fichaje, pues su ex club, el Rayo Vallecano de Madrid, ascendió a la primera división. Lo ‘lógico’, a primera vista, era quedarse en el plantel español; sin embargo, el nuevo rumbo que tomó fue por cuenta propia. 

Por su forma de ser, festiva y entusiasta, ‘Bolt’ se adaptó al club boquense de la manera más rápida posible, velozmente, casi como su manera de recorrer la banda derecha del campo de juego. Un ‘Rayo’ en todo aspecto.

“En lo personal no fue un gran partido, pero estoy orgulloso de este grupo. Estoy donde siempre quise estar. ¡Vamos, Boca!”, publicó ‘Luchito’ tras su debut con la camiseta xeneize. A la fecha ya cuenta con más de 30 partidos disputados y un gol registrado.

Para la hinchada, es una de las piezas más regulares de la zaga, el que corre, ‘mete’ y presiona todo el tiempo. Y para el club, de igual manera, es un elemento crucial, a propósito que esta temporada (2022) concretó su debut absoluto en la Copa Libertadores con Boca Juniors. 

TAMBIÉN LEE: Una tribuna contra agresores, informe de Majo Castro Bernardini

Tener como piel oficial a la camiseta azul y oro de Boca Juniors exige confianza en sí mismo y responsabilidad. Los peruanos lo confirman: tanto los actuales como la vieja y mítica escuela xeneize. La historia indica que grandes figuras nacionales entraron a este club y salieron como grandes estrellas del fútbol latinoamericano. Todos ellos, engalanados por la mística bostera, la misma que se siente desde que llegas a La Boca, el barrio de Caminito, los murales de Diego Armando Maradona, las estatuillas de Juan Román Riquelme y las fotografías de Martín Palermo.

A ello, se le suma la gente, la energía que ronda por las calles aledañas a La Bombonera, todas y todos son bosteras y bosteros de corazón. Dante, el de los choripanes; y Javier el caminante de Caminito; también Candelaria, la encargada de vender réplica de camisetas. Todos ellos componen una parte de la tradición futbolera que ha hecho grande a Boca Juniors, “la mitad más uno”.

JULIO MELÉNDEZ, EL BALLETISTA DE LA ’12’

Las leyendas existen en Boca Juniors, y los peruanos mantienen intacta la memoria de ello. También están presente en el recuerdo de los hinchas más antiguos, sobre todo de uno en particular: “Y ya lo ve, y ya lo ve… es el peruano y su ballet”, dice el famoso cántico para referirse hacia él. El peruano de juego elegante, con alta jerarquía individual y liderazgo propio de un capitán es él, Julio Meléndez Calderón.

Fueron diez los clubes que tuvieron la dicha de incluirlo entre sus filas, pero el único internacional de la lista es Boca Juniors (1968-1972). Con la blanquirroja, también tiene historia, al ganar la Copa América de 1975 con nueve partidos disputados. La segunda estrella, después de 1939, fue conseguida gracias al equipo peruano que integraba Meléndez junto al destacado ‘Capitán de América’, don Héctor Chumpitaz, Hugo el ‘Cholo’ Sotil, Téofilo Cubillas, Juan Carlos Oblitas y otros futbolistas nacionales recordados por la hazaña histórica.

Aunque en el fútbol profesional debutó como lateral derecho con Defensor Lima (1961), su juego lo ubicó como marcador central. Los números indican que en Boca jugó 154 partidos oficiales, ganándose la titularidad absoluta, con 79 victorias, 42 empates y 33 derrotas. Con la sangre de campeón, obtuvo tres títulos con los ‘Xeneizes’: la Copa Argentina de 1969 y los Campeonatos Nacional de 1969 y 1970. ~

Total
0
Shares
Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Publicaciones relacionadas
Leer más

Otra vez los blancos

El Real Madrid —haciendo valer una vez más los quilates de su historia— se volvió a coronar campeón de Europa. Nuestro columnista Raúl Tola comparte un relato testimonial desde la mismísima Madrid, epicentro de las celebraciones, para hacer un repaso por los partidos épicos que protagonizó el equipo blanco para poder levantar su ‘orejona’ número catorce.  
Leer más

El clásico que (ahora) sí importa

El fin de semana pasado no solo se enfrentaron los equipos masculinos de Universitario y Alianza Lima. También las divisiones femeninas nos regalaron un disputado encuentro en el que se impusieron las de La Victoria. La periodista Mariafe Serra resalta que ya no solo los clubes están tomando con seriedad el clásico femenino, también las hinchadas le están dando la importancia que se merece.
Leer más

Elles también juegan

El 31 de marzo se celebra el día de la visibilidad de las personas trans, si bien en el ámbito deportivo la representación este colectivo su participación todavía genera discusión. Gabriela Ferrucci, activista y docente universitaria, explora en el tema cuestionando algunos prejuicios que permiten acercarnos a la diversidad y la inclusión.
Total
0
Share