Lapadula, el otro peruano

Lapadula, el otro peruano

Una de las figuras que nos ha llevado al repechaje es, sin lugar a dudas, Gianluca Lapadula. Un delantero que por su entrega y goles ahora es aplaudido, pero que en su momento fue cuestionado por no haber nacido en el Perú. El periodista Mario Castro Ganoza nos recuerda que ese rechazo inicial escondió un acto de discriminación que refleja las taras de nuestro país.  

Cuando los goles de Gianluca Lapadula todavía no hinchaban las redes contrarias, cuando su entrega, pundonor y humildad aún no nos habían conquistado porque su incorporación a la selección peruana era una posibilidad y no una realidad, cierto periodista deportivo, que hace de panelista en un programa de cable, se atrevió a decir que Gianluca, hijo de madre chola y de padre tano, por haber nacido y crecido en Torino, Italia, no era peruano.

A través de un discurso discriminatorio que pretendía disfrazarse de análisis periodístico, —en los programas emitidos entre el 24 y el 26 de octubre del 2020— el aludido periodista —que según propia confesión no sabía nada de Lapadula en aquel momento— se atrevió, sin embargo, a opinar cosas como esta: “Es como contracultural convocar por primera vez en la historia de la selección, por más que esté en boga el tema de la globalización, a un delantero que no habla español, que no conoce el fútbol de Perú, que no ha pisado Videna y que no conoce a ningún jugador de fútbol de Perú”; “Yo de espectador quisiera ver jugar en la selección a gente que me representa”.  

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Ocho meses después —en el programa emitido el 9 de junio del 2021 y cuando reportaba desde Quito el triunfo peruano por 2-1 frente a la selección ecuatoriana gracias a dos asistencias de gol de Lapadula— el mismo periodista en cuestión tuvo la cobardía de intentar justificar su discurso discriminatorio acudiendo a la figura del mismísimo técnico de la selección peruana. “Mucha gente fue escéptica con Lapadula, y me incluyo, pero también lo incluyo a (Ricardo) Gareca porque tampoco lo llamaba (a la selección). Ósea, también Gareca era escéptico con Lapadula, pero después se convenció y lo llamó”, dijo el susodicho intentando esconderse detrás de la figura del técnico nacional.

Luego de esas dos asistencias de gol en Quito, Lapadula tendría una destacable actuación en la Copa América de Brasil donde, incluso, metió un gol de cabeza a pesar de tener la nariz rota, con lo cual no solo se metió al Perú al bolsillo sino que también demostró que era el delantero que la selección necesita. Algo que acaba de ratificar el 29 de marzo con su gol ante Paraguay, con el cual puso al Perú rumbo al repechaje.

UN EJEMPLO DE DISCRIMINACIÓN ESTRUCTURAL

Contrariamente a lo que se pueda pensar por lo escrito hasta aquí, esta nota no pretende atacar al periodista en mención, sino simplemente ponerlo como un ejemplo bastante evidente de la discriminación estructural que existe en nuestro país, y que esta vez afecta a los deportistas peruanos nacidos o criados en el exterior. Una discriminación de la que nadie habló y lo más sorprendente, que nadie condenó abiertamente. Mucho menos la prensa deportiva peruana que desafortunadamente en varios casos se sigue moviendo en torno al compadrazgo y el amiguismo.

Para explicarlo más gráficamente, amable lector, y para que usted sienta en carne propia lo que tratamos de transmitirle en esta nota, imagínese que usted, nacido y crecido en el Perú, un día se ve forzado a emigrar a otro país en busca de un mejor futuro, y decimos forzado porque nadie se convierte en emigrante por placer, ¿verdad? Imagínese también que se casa en el extranjero con un ciudadano de otro país y que, producto de esa unión, le nace un hijo que resulta ser bueno para el fútbol. El chico crece, se profesionaliza y cuando tiene la oportunidad de representar al Perú aparece alguien que le dice que por haber nacido fuera de nuestras fronteras su hijo no es peruano. Le dice que ese hijo al que usted crio, sembrándole en el alma el amor por el Perú, no entenderá el idioma y mucho menos entenderá la forma de pensar del jugador peruano. 

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Y le dice todo esto desde la ignorancia porque, como ya dijimos líneas arriba y sin que esto parezca trabalenguas, cuando el periodista opinó sobre Lapadula lo hizo aclarando que no sabía absolutamente nada del jugador. Y esto es totalmente entendible porque los prejuicios, el racismo y, en este caso, la discriminación de un individuo y la sociedad a la que pertenece no necesitan de certezas, solo de apariencias o estereotipos. 

CONTIGO PERÚ

Visto en perspectiva y con Lapadula ya convertido en el 9 de la selección que acaba de clasificar al Perú para el repechaje a Qatar, las afirmaciones del citado periodista deportivo resultan absurdas, evidentemente equivocadas y por ende discriminatorias. El punto es que cuando las hizo nadie dijo que lo eran. Peor aun, se habló de si Lapadula podría sustituir a Paolo Guerrero, si podría aportar la cuota de gol que la selección necesitaba, si su estilo de juego se adaptaría a los pases de Yotún o de Cueva, pero nadie habló de la discriminación de la que estaba siendo objeto. Nadie dijo que Lapadula, como cualquier otro hijo de un matrimonio internacional, tiene el derecho de escoger por una u otra o por ambas nacionalidades que le han heredado sus padres.

Es decir, se habló de fútbol cuando en realidad el tema no era el fútbol, sino la actitud discriminatoria de una sociedad que esta vez se canalizó a través de la opinión de un periodista en un programa que se precia de no abordar la vida personal de los jugadores. Sin embargo, ¿qué cosa hay más personal que cuestionar la nacionalidad, la pertenencia, la identidad y los sentimientos de una persona hacia su país? Porque Lapadula tiene el derecho de sentirse y ser peruano a pesar de haber nacido en Torino. El mismo derecho que tienen los niños de uno o ambos padres peruanos que nacen en Tokio, Los Ángeles, Bombay o la conchinchina. 

Luego del triunfo de Perú sobre Paraguay, la televisión de señal abierta nos ofreció imágenes simbólicamente muy potentes además de irónicas para el tema que nos ocupa: Lapadula cantando el himno nacional a todo pulmón; Lapadula besando y abrazando a sus compañeros de equipo, gestos que fueron completamente correspondidos; Lapadula saltando y celebrando con el grupo frente a la barra en el éxtasis de la alegría futbolera; y la mejor de todas, Lapadula cantando con el sentimiento más auténtico “Contigo Perú”, el himno de la barra peruana, un vals que habla de la unión de Costa, Sierra y Selva y de la hermandad de todos los peruanos, una letra que muchos entonan en el estadio pero en la cual no creen ni mucho menos practican.

Salir con un artículo como este en un momento tan mágico y esperanzador para el fútbol peruano quizás sea inoportuno. Pero ni la posible clasificación a un mundial por segunda vez consecutiva eliminará la discriminación latente que existe en la sociedad peruana, una discriminación que no celebra goles ni clasificaciones, pero que, como vemos, tiene la peligrosa capacidad de camuflarse debajo de la camiseta.  ~

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Escrito por

Ha vivido más tiempo fuera que dentro del Perú, y entre sus labores como corresponsal y colaborador para diversos medios peruanos y latinoamericanos, una de las comisiones que más recuerda es haber sudado a mares siguiendo a la generación de los jotitas durante su participación en el Mundial de Corea Sub 17 del 2007. Como fotógrafo, lo que más lo ha hecho sudar ha sido capturar una pelota, la de un partido de tenis, que puede alcanzar los 263 km/h. Y dentro de la cancha, sudo bastante intentando hacerla de 9 en la liga de fútbol de La Victoria y de Ventanilla, tarea en la que fracasó estrepitosamente.

Comentario

  • Axcel

    Es lamentable saber que aún exista algún tipo de discriminación y el tema de jugar a alguna persona sin conocerla y lo más lamentable es que después de haber hablado pura incoherencia ahora sea el hincha más hincha de la persona que jusgo, lo ideal sería que almenos tenga pantalones y reconozca su gran error y pida disculpas…… Gracias señores por estar pendiente de la selección y traernos las primicias de todo lo acontecido

  • Cesar Galarreta

    Sr Castro , la historia se repite y es por que la ignorancia persiste , lo mismo paso con los nikkey hace unos 60 anios , los llamaban » los sin patria «, en peru eran japoneses y en japon eran peruanos , lo que muchos no entienden es el amor por la patria

  • Erick vasquez

    Exelente articulo, vale la pena leerlo hasta el final.

  • Sonia Elvira Aguilar Conca

    Excelente Periodista, calidad de hombre y un gran ejemplo de buen vecino querido por todos los que lo conocemos desde su infancia abrazos y siempre éxitos MARIO CASTRO GANOZA DE TODA LA FAMILIA AGUILAR CONCA Y EN ESPECIAL DE SU MAMÁ DE CARINO ELENA CONCA DE AGUILAR DESDE VENTANILA, DIOS LO BENDIGA💛🙏🇵🇪

  • Jose Antonio Maticorena

    Es lamentable la discriminación existente en nuestro país donde un gran porcentaje de peruanos tuvo que emigrar por distintos motivos y hecharon raíces en otros países pero nunca olvidaron la tierra que los vio nacer y se preocupan por trasmitir a sus hijos lo hermoso de nuestro país, de nuestra cultura, de nuestro pasado, de nuestras costumbres. Muchos de esos hijos de peruanos que nacieron en el extranjero tienen muchos talentos y habilidades que pueden ayudar a nuestro país a crecer en todos los campos.

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