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Siempre tendremos París

El abierto de Roland Garros volvió a regalarnos momentos inolvidables. La periodista Silvana Garcia Asenjo repasa las escenas claves de un Grand Slam en el que vimos a Rafael Nadal llevarse su título número catorce, a Iga Swiatek ratificando su condición de favorita y a Juan Pablo Varillas volviendo a poner al Perú en el mapa del tenis de máximo nivel.   

Catorce títulos de Roland Garros. Ese es el récord que acaba de romper Rafa Nadal en París. De hecho, rompió su propio récord de trece trofeos en el mismo torneo. Y lo más asombroso de todo, con una lesión en el pie izquierdo. Este Roland Garros ha sido el Grand Slam de varias cifras que llaman la atención. Así que aquí haremos un resumen de lo que pasó en estas dos últimas semanas.

Después de catorce años un peruano volvió a los torneos de Grand Slam. Juan Pablo Varillas ganó sus tres partidos de clasificación y tuvo la oportunidad de meterse en el cuadro principal. En su partido jugado en la cancha central, la Philippe Chatrier, el peruano se cruzó con un top ten, el canadiense Félix Auger Aliassime. Le logró ganar los dos primeros sets. Aunque terminó perdiendo el partido, consiguió que los peruanos volvieramos a emocionarnos con el tenis. Su actuación ha sido la más destacada de una raqueta nacional desde que hace más de una década Luis Horna ganara el campeonato en dobles junto con el uruguayo Pablo Cuevas.

LA CAÍDA DE LOS RETADORES

Después de la novela de Nole en Australia, París parecía ser el destino de uno de los partidos épicos entre los miembros del BIG3. El choque se dio en cuartos de final —cosas locas de los draws— y estuvo lejos de ser una batalla épica de esas a las que nos tienen acostumbrados. Un Nole apagado solo logró sacarle un set a Rafa. Y con esa derrota acabó su carrera por empatar en número de Grand Slams ganados al de Manacor.

TAMBIÉN LEE: Escala en París, un análisis de la presentación de Varillas

La sensación de Indian Wells, el Abierto de Madrid y de Barcelona, el español Carlos Alcaraz —serio candidato a llegar a la final,  y por qué no decirlo, a ganar el torneo— pasó un susto tremendo en su partido de segunda ronda. Se fue hasta los cinco sets contra su compatriota Albert Ramos Viñolas. Después todo siguió su curso normal hasta los cuartos de final donde perdió contra el alemán Alexander ‘Sasha’ Zverev. Como lo dijo el mismo ‘Sasha’, Carlitos ganará este Grand Slam no una, sino varias veces. Tiene el tenis, la actitud y mentalidad de campeón. 

La gran decepción, por el lado masculino, volvió a ser protagonizada por los llamados ‘Next Gen’. Esa primera promoción de tenistas que tenían como objetivo salvar al deporte blanco luego del retiro del BIG3 sigue sin prender la mecha en los torneos de alto calibre. Solo Zverev llegó a semifinales, en donde sufrió una terrible lesión que lo obligó a retirarse del partido, y muy probablemente de buena parte de los torneos que vienen.

Al final, la siguiente generación parece ser la destinada a recoger la posta de Roger, Rafa y Nole. El noruego Casper Ruud, de solo 23 años, disputó su primera final de un Grand Slam contra Nadal. A pesar de sus grandes actuaciones previas, poco pudo hacer ante el español que lo barrió en tres sets seguidos (6-3, 6-3, 6-0). 

UNA SWIATEK IMPARABLE

En cuanto a la WTA la podemos resumir en un nombre: Iga Swiatek. La polaca llegaba como favorita absoluta. No decepcionó. Su Roland Garros le permitió acercarse a los récords de grandes del tenis como Justine Henin, Kim Clijsters, Venus y Serena. La joven de 21 años llegaba con una racha de 26 partidos sin conocer derrota. Es más, no conocía lo que era perder un set desde la semifinal del torneo de Stuttgart donde la rusa Samsonova le ganó el primer set del partido que jugaron. Iga cerró su presencia en París con 35 victorias consecutivas

Con el trofeo Suzanne-Lenglen en sus manos, Swiatek alcanza un récord de seis torneos ganados de manera seguida, algo que no se conseguía desde que la belga Justine Henin lo hiciera en el año calendario 2006-2007. 

Es bueno para el tenis femenino que se levante una figura estable dentro del circuito. Desde la época dorada de los duelos de las hermanas Williams, de Henin, Clijsters, Mauresmo y Sharapova el lado femenino del tenis profesional ha tenido altibajos sin una jugadora que sea constante en sus victorias y pueda ganar más de tres torneos seguidos. Al parecer con Swiatek, Raducanu, Fernández y la finalista de este 2022, Gauff, podemos esperar una nueva era de estabilidad en este lado del tenis profesional.

UNA CABEZA FEMENINA

Esta edición del Grand Slam francés además de ser una lleno de récords, significó ser el primer gran torneo de tenis que tiene como directora a una mujer. En este caso, la responsabilidad cayó en la exnúmero uno y ganadora de dos Grand Slams, Amelie Mauresmo. Parece increíble, pero es verdad. Recién en este 2022 un torneo de tenis de esta categoría tiene una directora mujer. 

TAMBIÉN LEE: Las fijas de Australia, pronósticos del primer Grand Slam del año

Se le ha criticado por la programación de los partidos, sobre todo, los partidos de la noche donde todos fueron partidos del lado masculino del torneo y solo uno del lado de mujeres. El partido por segunda ronda entre la local Alizé Cornet y la ex campeona en París, la letona Jelena Ostapenko. Sin dudas, las mujeres también merecen jugar en el horario del “prime time” y Mauresmo deberá encontrar la manera de programar, un partido de mujeres en el turno de la noche. Al ser solo el segundo año con juegos nocturnos, aún hay mucho camino por andar y por mejorar. 

No todos los cambios hechos por Mauresmo han dado pie a críticas. Este año le han dado real importancia al bienestar emocional y mental de los jugadores. Siguiendo el llamado de Naomi Osaka. Por ejemplo, ya no admitieron periodistas en la sala de jugadores —el espacio en el que los tenistas se preparan para salir a sus partidos—. Así también, no se le forzó a la española Badosa a presentarse a la conferencia de prensa después de retirarse de su partido por la tercera ronda. Estas mejoras, sin duda, benefician a la salud mental de los tenistas. Ojalá pronto haya más mujeres directoras de torneos. El tenis se los agradecerá. 

LA HORA DE LAS DESPEDIDAS

Asimismo, también fue una edición de despedidas. Se fueron dos franceses: Jo Wilfred Tsonga y Giles Simon. Tsonga —uno de los más carismáticos y un gran tenista a quien las lesiones le impidieron alcanzar su máximo nivel— le dijo adiós al tenis profesional en su casa Se despidió en su partido de primera vuelta al perder contra el eventual finalista, Casper Ruud. Simon también jugó su último torneo en París. Ya anunció que este será su último año como jugador profesional. Los tenistas que acompañaron a Roger y Rafa en el resurgimiento del tenis se van despidiendo poco a poco de las competencias. 

El que no se despidió a pesar de las especulaciones de la prensa fue Rafael Nadal. Las constantes menciones a su lesión en el pie —el español llegó a decir que “prefería perder la final a cambio de un pie nuevo”— llevaron a que se especulara con que esta sería su última visita a París. Sin embargo, ya vimos que Rafa va teniendo un año espectacular a pesar de la lesión que no le permite hacer una vida normal. Nole a primera vista, aún tiene cuerda para rato. Y Roger aún no define su futuro ni a corto ni a mediano plazo. 

Este torneo, al igual que el Australian Open, nos ha dejado claro que se sienten las ausencias de los gigantes del deporte. Podemos predecir, con muy margen de error, que una final sin Rafa o Nole serán partidos comunes y corrientes. La era del tenis como perfección en todos los sentidos va llegando a su fin. Y esta es una verdad que los fanáticos del Big 3, y sobre todo del tenis, debemos aceptar. Mientras más pronto, mejor. ~

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