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¡No miren arriba!

La eliminación de la Selección Peruana de Qatar 2022 ha vuelto a poner en evidencia el gigantesco meteorito que amenaza con destruir al fútbol peruano. Nuestro columnista Pedro Ortiz Bisso analiza el caso de los problemas administrativos que sufre el Sport Boys —que han llevado a que se le reste puntos y que podrían provocar que el club pierda la categoría—. Este es uno de los tantos ejemplos de la precariedad de nuestro balompié.

Como en Don’t look up!, la exagerada historia de Adam Mckay que sacudió el streaming a finales del año pasado, la eliminación del Mundial de Qatar ha puesto bajo la mira el gigantesco meteorito que el fútbol peruano tiene sobre sus narices. La burbuja creada por Gareca y Oblitas hizo que muchos Di Caprio de ocasión miraran de costado e imaginaran que una nueva clasificación mundialista postergaría por enésima vez cualquier intento por quebrar el maldito statu quo. Pero nuestra pelotita querida no aguanta más.

Uno de esos casos donde se mezcla desesperación, precariedad y arrebatos de locura es lo que sucede con Sport Boys. Hace unos días, la Comisión de Licencias de la Federación Peruana de Fútbol confirmó que perderá un punto en la tabla de posiciones por incumplir una serie de pagos. Por la misma razón, está a un paso de perder uno más y como las infracciones no cesan, se le ha prohibido que realice contrataciones para el Torneo Clausura.

https://twitter.com/sportboys/status/1540082354927980544

En vista que la sanción ha sido apelada —y, al parecer, sus asesores legales consideran que eso difiere sus efectos definitivos—, acaba de anunciar la contratación del lateral Hansell Riojas y diversas versiones señalan que incorporaría también a Quembol Guadalupe, un defensor peruano de 19 años que juega en el Orlando City B de Estados Unidos.

LAS DEUDAS DEL SPORT BOYS

Curiosamente, este viernes, a través de sus redes sociales, el club dio a conocer que la organización de su último partido de local, jugado en el estadio Alberto Gallardo (derrota ante Melgar por 1-0), le dejó una pérdida de 21,985.50 soles. Por esa razón, pidió a sus hinchas que los “acompañen” en sus próximos partidos en casa, a fin de reunir el dinero suficiente para afrontar sus compromisos.

TAMBIÉN LEE: Otra vez el silencio, una columna sobre la incertidumbre tras la eliminación.

Según la Safap, el sindicato de futbolistas peruanos, a la fecha cinco clubes han incumplido sus compromisos de pago con esa institución. El único que pertenece a la Liga 1 es Sport Boys. Una fuente señaló que la deuda alcanza los 400 mil dólares, 180 mil de los cuales ya vencieron.

¿Cómo un club que tiene retrasos en sus obligaciones y pide públicamente a sus hinchas que vayan a la cancha para hacer caja puede seguir contratando jugadores? ¿Qué pensará el resto del plantel, qué dirán sus otros acreedores?

Boys es un club concursado (su deuda es de alrededor de 14 millones de soles). En el mismo comunicado, sus gestores señalan que hacen “denodados esfuerzos para salir adelante (…) asumiendo la carga de la deuda generada y no informada por la administración anterior”. En otras palabras, si están haciendo malabares para sobrevivir no es por culpa suya, sino de sus antecesores.

Sin embargo, diversas fuentes que conocen la interna de la institución coinciden en que para saldar las planillas de los meses de abril y mayo se recurrió a un préstamo. El financista, de acuerdo con estas versiones, sería un personaje muy cercano a Johan Vásquez, el anterior administrador.

https://twitter.com/sportboys/status/1540480417907752960

Conversamos con Vásquez y confirmó que una persona cercana a él —cuya identidad prefirió mantener en reserva— aportó el dinero.

Su período como administrador culminó en agosto del año pasado, cuando entró en vigencia la Ley 31279 que permitió también el cambio de mando en Universitario. La Sunat, el principal acreedor, lo reemplazó por Yuly Herrera (a quien le solicitamos infructuosamente una entrevista para este artículo). El ex jugador de Bolognesi es propietario de Sfera 3, empresa que se encarga de gestionar clubes. Reconoce que pudo haber tomado decisiones equivocadas, pero niega enfáticamente haberse metido dinero indebido al bolsillo. Recuerda que bajo su mando se salvó el descenso a la liga en el 2016, al año siguiente Boys subió a Primera y que pagó un millón de dólares de deuda tributaria. Añade que ha aportado más de dos millones de soles de su patrimonio, dinero que la actual administración no quiere reconocer. Y aunque dice haber recibido amenazas, está dispuesto a volver a tomar las riendas del club. 

EL METEORITO QUE NADIE QUIERE VER

Hace unos años hablé con un presidente de Universitario de Deportes en el salón de trofeos del Lolo Fernández. En ese momento recordé que cuando lo conocí, varios lustros atrás, era un hombre entusiasta y lleno de vida, orgulloso de llegar a la dirigencia del club que amaba con el fin de convertirlo en una institución poderosa, y devolverle el prestigio que alguna vez tuvo en Sudamérica. Eran tiempos en que la Sunat y Gremco no formaban parte de ninguna conversación.

TAMBIÉN LEE: Los 24 más odiados, una columna sobre los fracasos internacionales

Todo había cambiado. Esa vez encontré una persona distinta, empequeñecida por el estrés. El título que acababa de obtener la U solo había servido para maquillar una crisis que se fagocitaba todo lo que encontraba por delante. ¿Usted manejaría su empresa como maneja el club?, le pregunté. No, me dijo terminante. Firmar contratos sin saber cómo pagarlos es una práctica habitual en el mundo del fútbol, en la vida real de los dirigentes eso no se concibe. El pretexto de pagar cifras millonarias, desvistiendo santos para vestir otros o pidiendo préstamos hasta a los enemigos es que el fútbol es una pasión. Y cuando hierve la pasión es difícil enfriarla.

El caso del Boys no es único. El tamaño del meteorito lo conocemos todos. Toca enfrentarlo, ahora, en nombre de la razón. ~

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