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El ‘Búfalo’ mira a la izquierda

Campesino de origen, guaraní hablante e hijo de un perseguido político por la dictadura paraguaya, Roberto ‘El Búfalo’ Ovelar ha decidido darle la contraria al estereotipo de los futbolistas. En un terreno marcado por la exacerbación de “lo macho”, la secularización del camerino, el amén al negocio millonario del fútbol y la apolitíca, es defensor de la causa LGTB+, ateo, crítico de la distribución de la riqueza y polemista habitual en Twitter sobre la política mundial. En esta entrevista exclusiva revela por qué prefiere no guardar silencio.

“A los futbolistas nos prefieren callados”. Así decidió titular el diario El Espectador de Colombia una entrevista a Roberto Ovelar hace apenas un año. La frase no era tan solo una denuncia. Era, sobre todo, un guiño a la crisis desatada, hacía unos pocos meses, por Cristiano Ronaldo en una conferencia de prensa antes del debut de Portugal en la Eurocopa. Al astro portugués le habían bastado apenas cinco segundos, un veloz movimiento de manos y tres palabras para dar uno de los discursos más críticos al sistema económico global de los últimos años: “Agua. Coca-Cola no”.

Los memes se dispararon al alza, mientras las acciones de Coca-Cola se precipitaron en un 1,6 %, según la BBC. Pero más allá del impacto en las finanzas del gigante de las bebidas, Cristiano Ronaldo reabrió un debate interminable y nunca resuelto: ¿Los deportistas profesionales pueden cuestionar el sistema económico del que son parte? ¿Son solo actores del espectáculo deportivo o deberían ser también líderes de opinión en temas sensibles para la sociedad? Para algunos opinólogos —como se consignó en la propia entrevista de El Espectador—, los futbolistas están obligados a ser tan solo una marca decorativa más en las inofensivas conferencias de prensa de un negocio aparentemente apolítico: “Dedíquense a jugar, que es lo que realmente saben. Jueguen. No más”, ensayó un periodista colombiano sobre lo ocurrido en Budapest.

En este otro lado del planeta, sin embargo, Roberto Ovelar ha decidido que tampoco se tomará la Coca-Cola. Y aunque el tono de seminarista circunspecto lo suele acompañar cada vez que brinda una entrevista sobre su desempeño en Deportivo Municipal, el ‘Búfalo’, con 36 años cumplidos, ha encontrado en Twitter, desde hace algunos años, la plataforma ideal para decir todo aquello sobre lo que no le suelen preguntar después de un partido: corrupción, homofobia, migración, soberanía alimentaria, desigualdad social, brecha salarial, el derecho a la protesta de los más pobres, el apoyo al matrimonio igualitario, las contradicciones de la iglesia Católica, el silencio sobre las agresiones a Palestina y el doble rasero sobre el militarismo de los países más poderosos.

A sus 36 años, Roberto Ovelar volvió al fútbol peruano para jugar por Deportivo Municipal. EDUARDO IBARRA/REVISTA SUDOR

A diario, Roberto Ovelar remece Twitter con unos pocos caracteres. Sin temor a ser políticamente incorrecto. Al más puro estilo de Cristiano Ronaldo. Opina a contracorriente. “Sufra y llore también por los ancianos, mujeres y niños de Palestina y Yemen que son bombardeados a diario, padre”, le respondió hace algunas semanas al Papa Francisco, por ejemplo. 

En su cuarta estadía en el Perú, el ‘Búfalo’ prefiere no proyectar más ese estereotipo del futbolista contemporáneo: individualista, un tanto presuntuoso, apolítico y de espaldas a la realidad social. A diferencia de antes, que era reconocido por su olfato goleador, cierto temor a enfrentar a las cámaras y sus lesiones constantes; ahora, en la etapa final de su carrera, Roberto Ovelar cree que el fútbol no es lo único de lo que deberían hablar los futbolistas en público. Más ahora que son posesionarios de un poder simbólico. “Existen miles de maneras de mantenernos callados, nos prefieran así, pues así solo somos transporte de marcas en nuestras camisetas”, dijo en la entrevista con El Espectador. “La posición del futbolista en el mundo del fútbol es frágil; y el poder de los empresarios del fútbol, inmenso. Existen presiones sutiles y explícitas para que nos mantengamos en el molde”.

El molde, en el caso del mundo (deportivo) en el que habita Ovelar, debe su forma, en buena parte, a la economía actual: el libre mercado. Pocos, en el fútbol moderno, deciden cuestionarlo. Uno de ellos en el fútbol peruano es el ‘Búfalo’, autor de frases que desatarían el terror de varios políticos peruanos o que le valdrían una interpelación si fuera ministro de Estado: “Debemos aprovechar esta pandemia para mostrar todas las falencias del sistema capitalista y buscar otro modelo económico que genere tranquilidad y esperanza” (Adelante, 10/05/2020). “El sistema capitalista se va a reinventar y posiblemente estaremos peor que antes. Porque si creemos que el sistema está cayendo, nosotros mismos pagaremos para que se levante y nos costará más que antes” (Adelante, 10/05/2020). “Necesitamos una política que esté del lado de la gente y no del lado de los ricos, porque la política que tenemos está del lado de los ricos” (Medium de Diego Díaz, 29/07/2021).

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Un futbolista que no tiene reparos en hablar abiertamente de “ricos”, “fascistas”, “dogmáticos”, “oligarquía”, “conciencia colectiva” o “clase obrera”. No es difícil saber que Roberto Ovelar está en las antípodas, por ejemplo, de políticos de extrema derecha como el expresidente colombiano Álvaro Uribe o el dictador paraguayo Alfredo Stroessner. O que apoya la candidatura presidencial de la senadora Esperanza Martínez en Paraguay a través de la coalición “Ñemongeta Guasu por una Patria Nueva”, integrada por partidos y movimientos progresistas. El ‘Búfalo’ puede haber nacido diestro, pero siempre se sintió más cómodo inclinándose a la izquierda. Basta dar un paseo rápido por su cuenta de Twitter.

La elección ideológica no es para nada casual. Aunque comparte el mismo origen marcado por la necesidad y el hambre con millones de futbolistas, Ovelar experimentó mucho más que arar la tierra y vender loterías, juguetes y plátanos para sobrevivir. En Curuguaty, un pueblo rural al sur del boscoso departamento de Canindeyú, creció escuchando las historias de persecución que sufrió su padre, Leonardo Ovelar, uno de los mayores críticos del reparto arbitrario de tierras durante el régimen corrupto de Stroessner en aquella zona. Los esbirros del dictador intentaron desaparecerlo. Ser un comunista y colaborar en una capilla del pueblo le había valido para ser identificado como un elemento incómodo para el régimen. Desde la clandestinidad y con ayuda de algunos militares disidentes, pudo evitar la muerte e impulsar la creación de una comunidad de campesinos llamada Yvy Pytã, a 250 kilómetros de Asunción.

La sensibilidad social del ‘Búfalo’ tiene ese origen. Y aunque él mismo ha reconocido que recién valoró ese legado siendo ya adulto, eso explica, en buena parte, su pensamiento: afín siempre a la lucha social de los oprimidos, y en contra de la explotación, la desigualdad y la injusticia. Y no importa si esa injusticia pueda beneficiarlo incluso en un campo de fútbol. Roberto Ovelar no solo es el polemista de Twitter que clama por un mundo más justo y equitativo. Es también el delantero que puede pedirle a un árbitro que anule un penal porque la mano dentro del área fue de él y no del defensa rival. ¿Cuesta creerlo? La jugada ocurrió en Barranquilla hace unos siete años y sigue viva gracias a YouTube. 

Un gesto resulta, a veces, más elocuente y contestatario que mil pronunciamientos. Así como Cristiano Ronaldo, Roberto Ovelar también tiene mucho que decir. Y esta entrevista al delantero paraguayo del Deportivo Municipal está pensada para invitarlo a romper esa dictatorial regla de Twitter que limita las palabras. El discurso del Búfalo merece mucho más que 280 caracteres.

Leí hace poco en una entrevista que te hicieron que estás estudiando Psicología. ¿Desde cuándo estás llevando esta carrera?

Estaba estudiando a distancia en una universidad de Paraguay. Seguí como un año, pero ahora la universidad exigió que todo debe ser presencial, y bueno, se me complicó. Ya iniciaron este año el nuevo ciclo. No sé qué va a pasar. Igual la universidad tiene otras actividades. Pero ahora mismo estoy en duda. No sé en qué me veo más adelante. 

Este interés por la educación y el conocimiento lo mencionas mucho en redes sociales. ¿Lees a menudo?

A mí me gusta leer, tener conocimiento, pero hoy por hoy he dejado de leer. Como que me consumió. Hay una época en que te consume otras cosas. Pero sí, de vez en cuando leo. El otro día Franco, un periodista que trabaja en Municipal, me regaló el libro sobre La lista de Schindler.

¿Cómo así surgió tu interés por los libros?

Fue a partir de que conocí a un amigo que falleció hace como un año. A mí siempre me ha gustado la lectura sobre cultura e historia de los países. Cuando me fui a Colombia, conocí a este ‘man’ y empezamos a frecuentar librerías. Y con él aprendí un montón de cosas, y él me recomendaba algunos libros. Íbamos a las librerías y conocíamos a personas mayores. Allá en Colombia hay una cultura de la lectura. Por él empecé a leer libros críticos sobre política. No soy un experto, pero dentro de todo sí trato de ser crítico.

¿Cuál era tu relación con los libros antes? ¿En la escuela te interesaba leer?

No. Muy poquito. Yo creo que en Latinoamérica la cultura como tal, en general, no nos lleva a eso. El colegio y el Estado en Latinoamérica es muy deplorable. Paraguay es uno de los países que está por detrás de Haití en inversión en educación. No tenemos esa costumbre de agarrar un libro y leer. Yo vine a interesarme en la lectura teniendo ya 28 años.

¿En el fútbol encontraste a algún compañero con ese hábito?

La verdad que no. En los equipos que he estado nunca me encontré con un jugador que le guste la lectura. Tampoco soy de ir preguntando. 

¿Por qué crees que los futbolistas no están interesados en leer?

Es una cuestión de educación. En Latinoamérica no te inculcan la lectura, no te llevan a que vos puedas investigar, dudar de cualquier situación que te digan, como ocurre en el tema de la educación. Todo es muy dogmático. La educación está llena de dogmas. Lo que te digan, es, y no es así. Yo aprendí eso con el tiempo a través de los libros: dudar, cuestionar. Y así un libro te lleva a otro, y así sucesivamente. Y en Latinoamérica, por diversas situaciones, pasa que en el fútbol se lee muy poco.

Roberto Ovelar junto a sus padres, Obdulia y Leonardo, en Curuguaty, su pueblo natal. REDES SOCIALES

EL CAMPO, LA HOZ Y EL MARTILLO

¿Cuánto tuvo que ver tu origen rural y campesino en tu posición ideológica?

Mucho. Mi papá trabajó en política durante 35 años. Era un líder social. Trabajaba a la par de la religión. Evangelizaba a la gente. Era y es un tipo muy religioso, sin embargo, su hijo de adulto se convirtió en ateo (risas). También pasamos en carne propia la necesidad. En la ciudad donde nací, la luz llegó en 1997. Una casa de la otra queda a cinco kilómetros. El colegio quedaba a ocho kilómetros caminando. Algunos iban a caballo o en bicicleta. Ya puedes imaginar el nivel de la educación estatal. Entonces mi papá fue uno de los luchadores sociales de mi pueblo. Hay que tener en cuenta que nosotros sufrimos una dictadura atroz durante más de 35 años [la dictadura de Alfredo Stroessner] Y seguimos con la idea de que la dictadura no se ha ido del todo. Sigue habiendo ese sistema. Cambió de forma, cambiaron los rostros, nada más; pero sigue habiendo injusticia y opresión. Está muy marcado todavía. Mi papá fue muy perseguido durante años porque en esa época estaba el Plan Cóndor en Paraguay, Chile, Uruguay, Argentina. Ser líder social era asesinato seguro. Nosotros vivimos en carne propia que cuando tú reclamabas derechos como salud, mejor educación, cosas básicas para el ser humano, te mandaban a la policía. Y eso ocurre en toda Latinoamérica. Me interesó ya de mayor, porque de chiquito obviamente no lo sentía tanto. Ya mayor le presté más atención porque todos somos parte de la sociedad. Y los futbolistas no podemos estar ajenos a la realidad. Porque en algún momento esto termina y uno vuelve a ser como siempre fue.

¿Tu papá militó en el Partido Comunista Paraguayo?

Mi papá se siente comunista, pero no militó en el Partido Comunista.

¿Y a qué se dedicaba como profesión u oficio?

Era agricultor. Hasta ahora es agricultor. Todos en mi familia hemos cultivado el campo. Ahora solo es para nuestro consumo. La agricultura como tal ya no da abasto. Los terratenientes te pasan por encima. Es muy difícil competir. Ellos están en el poder y cambian leyes para que los pequeños productores no salgan adelante. Hoy por hoy tenemos tierras, pero solo producimos para nuestro consumo. Antes plantábamos algodón, yuca, maíz. Todo lo que se podía plantar para vender. Ahora ya no se puede.

¿Qué significa para ti ser un hombre rural y hablante de un idioma nativo como el guaraní?

En nuestro país los que son hijitos de papá o de estratos alto como que se avergüenzan de hablar en guaraní, pero para mí es algo muy lindo porque es una cultura. Es nuestro origen. No le podemos dar la espalda a eso.

¿Lo hablas seguido?

Lo hablo con mis padres. Acá en la casa muy poco. Ojo que yo llegué a hablar bien el español recién a los 20 años porque en donde yo nací y crecí todo era guaraní. 

UN DELANTERO CON FE (EN EL ATEÍSMO)

Mencionabas que tu familia tiene un fuerte vínculo con la religión. ¿En qué momento de tu vida prefieres optar por el ateísmo?

Lo que pasa es que leí varios libros. Y también cuando murió mi hijo empecé a preguntarme por qué un ser humano (según la Iglesia) va a venir a sufrir por otras personas. Me parece que también hay algo de sentido común. Influye muchísimo. Uno lee ese libro (la biblia) lleno de asesinato, poder, y un montón de situaciones que uno dice: “No puede ser”. Creo más en la evolución que en ese libro.

¿Hubo resistencia de parte de tu familia cuando decidiste alejarte de la iglesia?

Obviamente le ha chocado a mi mamá, pero es una cuestión que está en la mente nomás. Yo soy el mismo ser humano. Simplemente pienso diferente, y eso se debe respetar como tal. Hoy por hoy mis padres entendieron. Cuando voy a visitarlos conversamos y debatimos con respeto. Yo creo que todo ocurre en la tierra nomás, y son cuestiones que siempre tocamos. Pero yo no voy por el mundo diciendo que este es el camino. Pienso que lo mío es tratar de crecer como ser humano todos los días. Hacer el bien, y no hacerle daño a nadie. Seguir inculcando valores morales a mis hijas, para que ellas puedan tener una vida de forma respetuosa dentro de la sociedad.

Pero te has convertido también en un crítico de la iglesia como institución.

Por supuesto. No me gusta mucho, pero no tengo ningún problema con la religión. Mi señora es muy católica. No me cierro. Creo en la espiritualidad, en ese sentido. Mientras no le haga daño a la persona creo que es algo positivo.

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Por cierto, el camerino de fútbol es un lugar habitualmente consagrado a la religión. ¿Cómo te sientes en ese espacio ahora que tienes una posición disidente?

(Risas) No hay un niño cristiano, sino de padres cristianos. Eso lo dice Yuhal Noah Harari, el escritor israelí. Yo, por ejemplo, como papá, acá en Lima y en Colombia, donde voy, siempre busco una educación laica, que no tenga nada que ver con la religión, para que cuando sean grandes mis hijas puedan tomar una decisión. La mayoría de los creyentes, sin embargo, llevan a sus hijos por ese lado; no dejan que tomen la decisión cuando sean adultos. Yo hablo claro con mis nenas y no les meto esas cuestiones en la mente. Yo respeto. Obviamente a muchos no les digo lo que yo pienso porque después ellos ven, en muchas situaciones en el fútbol, porque la mayoría son creyentes, que cuando se pierde un partido por ahí se empieza a buscar culpables. Pero hasta ahora no se ha dado esa situación. Y no soy de ir diciendo que soy ateo. Simplemente vivo de la manera que a mi me parece y ya está. Respeto y espero que también me respeten.

¿Pero sientes que hay intolerancia contra posiciones discrepantes?

Claro que sí. Los creyentes están muy firmes en esa postura, pero es muy difícil que de un día para otro cambie. Ahora, si me buscan, yo debato, y empiezo a hablar. A veces no llegamos a ningún lado (risas), pero creo que también uno también se tiene que defender con argumentos. Acá no he tenido ningún problema. En el Perú todos son muy respetuosos. 

¿Te ha tocado debatir con colegas futbolistas?

(Risas) Siempre hay ese debate, pero siempre queda ahí. Y les sorprende a muchos que yo sea ateo porque en el fútbol y en nuestra sociedad todos son muy creyentes.

LA HOMOFOBIA EN LOS CAMERINOS

¿Por qué crees que el fútbol mantiene rasgos muy propios de sectores conservadores como el influjo religioso y una homofobia no declarada?

No solamente es algo de esta profesión. Es la sociedad en sí. Pero creo que hoy por hoy hay más apertura. Mi papá me contaba que antes si eras homosexual, eras excluido de todos lados. Ahora las cosas son más tolerables. Yo, por ejemplo, soy muy abierto a que cada persona pueda buscar amor. Ámense unos a otros. Para mí esa frase es clave. No dice ámense macho con hembra. A mí me da felicidad que dos personas se amen independientemente sin son del mismo género. Para mí lo importante es que la persona encuentre el amor donde le parezca.

Discutes mucho sobre esto en redes sociales. Incluso te han dicho que estás dejando que les laven el cerebro a tus hijas con la ideología de género…

(Risas) Yo siempre les digo a mis hijas: ustedes me traen acá a la persona que aman y nosotros también la amaremos, independientemente del sexo que tenga.

Sin duda, como dices, hay un avance en el reconocimiento de derechos a nivel social. ¿Pero por qué el fútbol sigue siendo un territorio bastante…?

Macho…

Sí, macho. ¿Por qué crees?

Y no sé. Creo que es una cuestión cultural. Siempre nos dicen que el fútbol es de machos. Como tal, debes ser rudo, fuerte. Es un campo muy complejo. En todas las sociedades se pueden encontrar homosexuales, personas de diversas inclinaciones, pero en el fútbol eso está muy marcado. Ha habido casos de jugadores muy buenos que son homosexuales, y eso no limita su talento. Dentro de poco creo que va a ver más apertura en ese sentido. Que más futbolistas puedan salir a declarar su amor por otra persona a mi me parece que debería estar por encima de nuestro tabú.

¿Te tocó conocer algún caso de homofobia dentro del fútbol?

Nunca me tocó. Y si me toca yo les diría que no jodan. Y cuidaría un montón a esa persona porque a veces inconscientemente se empieza a tirar bromas, y podemos dañar a un ser humano. Si yo tengo un amigo o compañero homosexual, lo ayudaría para que busque su tranquilidad y felicidad.

En 2011, el tercer arquero de Alianza, Anthony Mamani, fue noticia por salir con una persona trans. Las informaciones tuvieron una fuerte carga tendenciosa y discriminatoria. ¿Recuerdas cómo se trató el tema en el camerino?

No me acuerdo. No le presté atención al tema. Fue como un caso aislado. Cada quien hace su mundo, su vida, de la manera que mejor le parece, y ama a quien quiera amar. Eso de hacer bullying o tirar alguna palabra fea o fuerte a alguien que intenta buscar su felicidad o amar a otra persona a mí no me parece.

VIVIR EL BULLYING EN CARNE PROPIA

Mencionas el bullying, algo que también está presente en el fútbol como espacio de mucha rudeza. A ti te tocó vivirlo a partir de un incidente con Teófilo Gutiérrez en el que involucraron a tu esposa. ¿Cómo atravesaste esta situación?

La sociedad te empieza a tirar bullying y las otras personas de tu entorno sufren terriblemente, y me pasó a mí. Nosotros tuvimos que poner psicólogo por un montón de situaciones porque donde vas la gente te grita y te dice un montón de cosas.

Hasta hoy te siguen recordando el tema en redes sociales, sobre todo para descalificarte…

Siempre de la manera más baja, y no se dan cuenta que hay muchas personas que a causa del bullying se suicidan y no nos damos cuenta del daño que le hacemos a otra persona por tirar un comentario fuera de lugar. Me parece que esto va más allá de una buena educación: se trata de machismo. Por eso es tan importante que en Latinoamérica se dé una educación con tolerancia promovida desde el Estado.

¿Cuánto tiempo te tomó superar esta situación?

Pues casi dos años. Como yo soy abierto y entiendo la situación trato de no hacerle mucho caso. Pero es más por mi señora porque lastimosamente la mujer es la que más peso lleva en la sociedad. Se dieron un montón de estereotipos e insultos que no vienen al caso recordar, pero son situaciones que pasamos en familia. A mis hijas, obviamente, en el colegio le decían un montón de cosas, pero con ayuda de psicólogos tratamos de entender cómo una persona que tiene un pasado que no puede superar puede hacer daño a otra persona. La aceptación se dio primero y luego sanar todo.

LA DEUDA SOCIAL DE LOS FUTBOLISTAS

En otra entrevista decías que los futbolistas son vistos como “una mercancía” y “si hablan, se les cierra las puertas”. Habitualmente no opinan como sujetos sociales. Solo se limitan a hablar de su actividad. ¿Crees que es algo premeditado o es porque los propios futbolistas no se quieren involucrar?

Yo creo que muchos no se quieren involucrar. Como dice Eduardo Galeano: si hablas, tendrás desempleo, y por eso muchos no quieren hablar. Pero en el fondo sí quieren hacerlo. Cuando te pones a conversar con ellos, con los compañeros, te dan su punto de vista, pero hasta ahí nomás, porque es una cuestión de que los de arriba manejan todo, y es difícil luchar contra los de arriba. Por eso prefieren hablar solo de lo que les compete, que es el deporte, y con eso se quedan.

Existe la imagen social del futbolista como ajeno a la realidad social, más centrado en su propio éxito personal. ¿Te sientes cómodo con esa imagen del futbolista?

Hay una cuestión de educación ahí. El futbolista vive en paralelo a lo que se vive en la realidad social. Y, en realidad, todos somos parte de ello. Por lo tanto, tenemos que estar involucrados en el tema social y político para buscar una mejor sociedad.

Un partido de fútbol de altísima competencia se podría resumir como “22 millonarios detrás de una pelota”. ¿Sientes que es una visión injusta o crees que los futbolistas se han ganado a pulso esa imagen?

El tema es que la mayoría de los futbolistas, quizá generalizo, viene de abajo. Muchos no tienen una buena educación y se olvidan de lo que es la realidad cuando llegan allá arriba. Y entonces viven un mundo diferente y mucho después se encuentra con la verdad con el tiempo. Ahí es donde yo vuelvo a que la educación es un factor fundamental para que nosotros podamos construir una sociedad crítica y un futuro mejor. Pero ese es un cambio cultural que puede tomar muchos años.

¿Y crees que eso puede tener relación con la promesa de vida que se le presenta a un futbolista cuando recién comienza su carrera? Es decir, ¿a qué aspira un futbolista? ¿Lujos, autos, ascenso social? ¿Cuál es la medida del éxito para un futbolista?

El fútbol es un escape para muchas personas. Yo en Colombia, por ejemplo, conocía a muchos compañeros que no tenían mamá o papá. El fútbol les ayudó a mejorar su situación porque tenían otros hermanos. Ayudaron a sus familias. Compraron una mejor casa. El fútbol te da esa posibilidad, si tienes el talento. Pero la educación, una vez más, es importante para poder ver más allá de cubrir esas necesidades.

Antes de defender al Muni, Roberto Ovelar en el Perú por Juan Aurich, Alianza Lima y San Martín. PRENSA MUNICIPAL

Junto con la corrupción la desigualdad es otro de los grandes males de Latinoamérica. De algún modo es un tema que te alcanza porque formas parte de una de las profesiones que más gana en la región. Alguna vez dijiste que te gustaría una mejor distribución de las ganancias. ¿Te parece injusta?

El deporte es un bien cultural muy importante, que debería de ser mejor socializado y generar condiciones para que más personas puedan practicarlo. No solamente el fútbol. En la esfera del deporte hay disciplinas en las que se mueven muchos millones y están híper concentradas, eso genera desigualdades en los ingresos para la práctica del mismo. Entonces debería de ser mejor distribuido para generar una infraestructura que fomente el hábito deportivo en toda la sociedad.

Pero incluso tú debes ganar más que un médico pagado por el Estado.

Ese es el sistema. Pero sí debería analizarse profundamente todas las cuestiones para que se pueda lograr que todos los profesionales puedan tener una mejor salida.

¿Lo has debatido con colegas futbolistas?

No, porque no creo que se tenga el conocimiento sobre eso. Es un tema más profundo que requiere mayor preparación.

EL GIRO HACIA LA IZQUIERDA

Te ha tocado vivir distintas realidades en Paraguay, Colombia, Chile y el Perú. ¿A nivel político qué coincidencias has encontrado que te desagradan?

En Paraguay somos casi ocho millones, creo. No tengo el dato preciso. Pero hay dos millones de personas que están sufriendo hambre. Entonces cuál es la política que realmente vela por el bienestar de todos. ¿O la política es solamente velar por los intereses de los ricos? Ahí está el tema. En Paraguay sufrimos la dictadura, y todos los que tienen plata hoy por hoy es consecuencia de la dictadura. Les regalaban tierras, muchas hectáreas, y son ellos los que mandan. Y sacan leyes para oprimir al más necesitado. Eso es lo que se ve en todos lados de Latinoamérica, y me parece que no es la política que realmente necesitan nuestros pueblos.

Justamente son los gobiernos dictatoriales y represivos los que rechazan la movilización social. Eres un defensor de la manifestación incluso si es tildada de “violenta”. ¿Por qué te sientes tan sensibilizado?

Porque yo lo sufrí en carne propia. Nosotros no teníamos salud. En la ciudad donde estábamos, ponele, había un doctor para 20 mil personas, y venía una vez al mes. Y no había medicamento. Mi hermana falleció por falta de medicamentos. Mi abuela murió por falta de medicamentos. Entonces hasta hoy nosotros sufrimos de eso. Por eso soy muy partidario. Nosotros hacíamos manifestaciones para poder reclamar. Vos podés seguir todos los procesos o lineamientos, como corresponde: le mandas carta al gobierno, haces un montón de peticiones, y no te hacen caso. Ahora, cerrás la ruta, ahí sí te hacen caso. Tenés que romper todo lo que hay para que te puedan hacer caso. Esa es la manera para poder hacer las cosas. Muchos salen con ese cuento de que esa no es la forma. Los políticos, en campaña, dicen que te escuchan, pero luego se olvidan de la gente.

Cuando antes se te ha preguntado por tu posición política, has dicho que te sientas hacia el lado izquierdo. ¿Te considerabas un futbolista de izquierda?

Sigo con la misma respuesta (risas).

¿Tienes claro que esa postura ideológica es un rasgo poco habitual entre los futbolistas? Antes de que respondas te cuento algo: en el año 2006, me tocó hacer una encuesta entre más de 150 futbolistas peruanos antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Casi el 90% dijo que iba a votar por la candidata de centroderecha. ¿Tienes la sensación de que los futbolistas son mayoritariamente de derecha?

Es que no saben (risas). Normalmente nunca se habla de política. Y es que no existe una materia en el colegio que te enseñe sobre la realidad de tu país. Y la mayoría va hacia el mismo lado.

¿Te refieres a una inclinación hacia el libre mercado?

Sí, claro que sí porque nacimos en eso. Crecimos en eso. Y eso es lo que vemos, y nunca hemos debatido, hablado, sobre lo opuesto, digamos. Entonces todos seguimos por ahí porque la mayoría va hacia ese lado.

El pensamiento del ‘Búfalo’ en 10 tuits

¿Y por qué tú has preferido inclinarte hacia la otra vereda?

No sé. Será que yo y mi familia hemos sufrido en carne propia lo que es el abandono por parte del Estado, y sigo viendo esa situación en mi país y digo: ‘Yo no puedo estar ajeno a la realidad que me tocó vivir’. Y ahora que estoy en otra posición me parece que sería muy hipócrita al negar que pertenecí a la clase obrera. Y mi familia, mis hermanos, siguen formando parte de la sociedad. Por eso me siento comprometido con eso.

¿Estás al tanto de la política peruana?

Mejor no emito opinión (risas). Ya bastante tengo con Paraguay. Igual a mí me gusta ver. Siempre estoy analizando. Tengo amigos politólogos que siempre me preguntan. Me hablan desde Paraguay, pero solo ahí converso del tema.

Te lo consulto porque justo ahora tenemos a un sindicalista como presidente. Calculo que es algo que esperarías que ocurriera en tu país: tener un gobernante surgido del pueblo.

Me parece que Latinoamérica sufre mucho en esa parte porque los gobiernos son muy poco de escuchar a la clase obrera, y por eso se ve reflejado en que el pueblo busca a alguien que lo represente o que tenga un discurso que vele por los intereses de todos. Y veo que Latinoamérica va volcando hacia la izquierda.

Roberto, su esposa Gladys y sus dos hijas viven ahora en Lima. REDES SOCIALES

En 2023 habrá elecciones presidenciales en Paraguay. Por tus comentarios en Twitter veo que apoyas a la coalición “Ñemongeta Guasu por una Patria Nueva”.

Hay muchos partidos de izquierda y muchas grietas entre ellos. Ñemongeta es como una alianza de partidos progresistas como una parte de la oposición y algunos elementos del Partido Colorado porque hay gente que está cansada de este sistema. La diputada Esperanza Martinez será la candidata.

¿Por qué el Partido Colorado ha gobernado por casi 70 años? ¿Qué factores se han dado en Paraguay para que eso haya ocurrido?

Ellos dominan prácticamente todo. Son terratenientes. Le dan trabajo o dádivas a muchas personas, y eso les lleva a votar por ellos. En Paraguay hay demasiado clientelismo del Partido Colorado como también de parte de la oposición. Pero en educación, en salud, pueblo salva pueblo. Cuando alguien se enferman uno tiene que estar donando camisetas, pelotas, haciendo polladas, rifas. Y la política que tenemos nosotros, además, compra conciencias. Compra todo lo que se pueda porque tienen plata. Y es plata, en muchos casos, del narcotráfico.

¿Por qué te desagradan personajes políticos como Stroessner o Álvaro Uribe, que tienen como coincidencia el discurso de mano dura y liberalización de la economía?

Porque a nosotros nos llevó a un atraso en educación, en salud, en un montón de situaciones. Y ahora nosotros tenemos un candidato que está siguiendo los pasos de Álvaro Uribe. Es un debate muy profundo. No vamos a terminar esta charla si nos metemos ahí (risas). Pero, sí, yo no comparto esa política. 

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¿Qué cambiarías, aplicando tu visión progresista, a la manera en la que hoy se lleva el fútbol como un negocio a nivel mundial?

Es complicado, porque no tenemos en ninguna sociedad un sentimiento colectivo. Partiendo de ahí yo solo es muy difícil que pueda cambiar algo. Tan solo uso mis redes sociales. Las veces que puedo, sí; sí no, no. Porque si vos te metés muy profundo te quedas desempleado. Simplemente te apartan, viene otro y chau. Te desaparecen.

Es muy fuerte lo que dices porque desde hace un tiempo has decidido tener una voz mucho más política en Twitter. ¿Eso te está trayendo problemas?

Claro. He recibido un montón de agravios o amenazas, pero todo termina ahí. Por ahora, no ha pasado nada. En mi país me dan durísimo. Cuando pasa algo, opino, y me dan durísimo. Pero igual nunca dejo de pronunciarme.

Entre los futbolistas que admiras, más allá del gusto deportivo, ¿cuál es tu referente en lo social? 

Es el Diego (Maradona). Diego representa lo que es la sociedad. Lo que sentimos realmente como sociedad. Diego lo decía abiertamente. Por eso nos representa un montón.

EL FUTURO ES UNA INCÓGNITA

Eres técnico titulado y ahora tienes en mente lo de la psicología. Una vez retirado, ¿podríamos verte participar en política activa?

No lo sé. La verdad es que me centro en cada etapa. Yo dejo pasar el tiempo. Si me toca eso, lo agarro. Si me toca aquello, lo agarro. Las cosas son muy cambiantes. Prefiero que las cosas sucedan de tal manera.

¿Cuál será tu futuro luego del fútbol? A tus 36 años el retiro está cada vez más cerca.

No lo tengo claro. Vivo el presente como tal. Más adelante veremos qué hay. Pero no me quedo pensando mucho en lo que pueda pasar el día de mañana. No me pregunto cuándo me retiraré o qué puede pasar mañana. Siempre le digo a mi señora: cuando llegue el día y ya nadie me quiera, daré un paso al costado y buscaremos hacer otras cosas. No me veo mendigando para poder seguir con esto.

¿Tienes pensado volver a Curuguaty, tu pueblo de origen?

Mis padres viven allí. Tenemos tierras por allá. A mí me gusta mucho el campo y la naturaleza. Cada vez que voy me quedo allá y me pierdo de todo. La naturaleza siento que me llena de vitalidad.

Antes de acabar quería saber cuál es el último libro que has leído.

Los libros que a mí me gustan leer son lo opuesto de lo que estamos discutiendo. Ahora estoy leyendo La bailarina de Auschwitz. Y aún no empiezo La lista de Schindler.

La del estribo: ¿qué crees que es lo más lindo que has hecho en tu carrera?

Lo más lindo fue tener a mis hijas y ser futbolistas profesionalmente duramente muchos años, y estar vigente, porque en Latinoamérica pasando los 30 ya eres viejo, aunque yo creo que pasado los 30 uno juega mejor. ~

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Una tribuna contra agresores

Durante las últimas semanas, Universitario de Deportes ha estado en el centro del debate por haber contratado a Andy Polo a pesar de que el futbolista está involucrado en un caso de agresión de género. Dicha decisión motivó que hinchas del club se manifestaran públicamente en contra de la decisión de la administración temporal. María José Castro se comunicó con tres integrantes de la barra Universitario Feminista para conocer sus motivaciones y su punto de vista sobre las amenazas que recibieron por su intervención.
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