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Memorias de Ucrania

Durante las últimas semanas, los ojos del mundo han estado dirigidos hacia la tensión entre Rusia y Ucrania que podría derivar en un conflicto armado. El periodista Brandon Tavara Salazar nos recuerda que hasta seis futbolistas nacionales pasaron por equipos de la exrepública socialista soviética. En este informe recoge los recuerdos de José Carlos Fernández y Edgar Villamarín, dos de los jugadores peruanos que vivieron en la nación de Europa oriental.  

Futbolistas peruanos como José Carlos Fernández, Edgar Villamarín, Andrés ‘Cóndor’ Mendoza, Luis Advíncula, Carlos Zambrano y Paolo De la Haza no solo coinciden en haber formado parte de seleccionados nacionales. Todos ellos tuvieron un paso por equipos de la Liga Premier de Ucrania. Por estas fechas, la exrepública soviética se encuentra en el centro de la noticia debido a la posibilidad de que se desate un conflicto armado con Rusia por unas regiones que Moscú reclama como independientes de Kiev. La presencia de 150.000 soldados rusos en la frontera con Ucrania hace pensar que una guerra es inminente.

Es importante recordar que Ucrania es un estado relativamente joven. Si bien es posible reconocer rastros de lo que hoy conocemos como la nación ucraniana, durante siglos su territorio ha estado bajo el dominio extranjero. A lo largo del tiempo tuvo que responder al dominio del Reino de Polonia o del Imperio Ruso. En el siglo XX, tras la Guerra de Independencia, el país terminó uniéndose al grupo de repúblicas socialistas que constituyeron la Unión Soviética. Recién con el fin de la Guerra Fría y la caída de la URSS, Ucrania logró obtener su independencia y separarse del dominio de Moscú.  

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Es así como podemos reconocer que Ucrania tiene apenas un poco más de tres décadas de independencia. Tiempo en el cual, el país de Europa Oriental ha participado en un mundial de fútbol (Alemania 2006, en el que llegó a cuartos) y tres Eurocopas. En ese período también seis peruanos pasearon su fútbol por la liga ucraniana. Andrés ‘Condor’ Mendoza llegó al Metalurg Donetsk en el 2004, el Chernomorets Odessa recibió a Paolo De la Haza, José Carlos Fernández y Edgar Villamarín entre el 2007 y el 2008, mientras que Luis Advíncula llegó al SK Tavriya por el 2012. El último peruano en jugar en aquellas tierras fue el actual seleccionado Carlos Zambrano, quien llegó al gigante Dinamo de Kiev en el 2018.

Carlos Zambrano ha sido el último peruano en jugar en la Liga Premier ucraniana. Firmó por el Dinamo Kiev en el 2018.

Sin embargo, dichos no han sido años tranquilos para el pueblo ucraniano. Desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, llegó al poder a inicios del Siglo XXI; las injerencias de Moscú han sido constantes. La situación de mayor tensión tuvo lugar en el 2014 cuando como consecuencia de la caída de un mandatario prorruso provocó que Rusia se anexara la península de Crimea, ubicada al sur de Ucrania. Asimismo, desde entonces le da apoyo militar a grupos separatistas que se han extendido por el este de la nación de Europa Oriental.

Ante la inminencia de un conflicto, Sudor se comunicó con los futbolistas peruanos Edgar Villamarín y José Carlos Fernández quienes nos contaron cómo fue su paso por la Liga Premier de Ucrania.

PROHIBIDO SILBAR

Edgar Villamarín y José Carlos Fernández tuvieron su primera oportunidad en el extranjero en el Chernomorets Odessa de Ucrania en la temporada 2007-2008. En el caso de Edgar, llegó a Odessa luego de un proceso en el que curiosamente también tuvo una oferta de un equipo ruso. “Finalmente elegí el equipo ucraniano porque tenía compañeros peruanos allá y eso me ayudaría en la adaptación”, cuenta el ex defensa central.

Lo primero que recuerda Villamarín es que cuando llegó “se notaba que era un país nuevo, que recién estaba empezando a crecer”. Esto porque cuando el defensa peruano llegó a Odessa, Ucrania tenía recién diecisiete años de independencia. Por su parte, Fernández recuerda que el Chernomorets “era un muy buen club, todo ordenado, nos daban todas las comodidades”.

Un día, cuando recién había llegado al equipo, Edgar Villamarín se preparaba en el camerino para un partido amistoso. “Estaba escuchando música con mis audífonos mientras me cambiaba, estaba concentrado y no me di cuenta de que estaba silbando”, cuando de pronto se dio cuenta que todo el mundo se quedó mirándolo, “como que todo se paralizó”. En eso, el traductor que tenía el club para los sudamericanos se le acercó, le tocó el hombro y le pidió que se quite los audífonos.

“Le pregunté qué pasaba y me dijo que no silbara, porque es mal augurio. Le pregunté por qué y me dijo que en la época de guerra los invasores andaban siempre silbando y ahí la gente salía y los asesinaban, y eso ha quedado muy marcado para ellos como algo de mal augurio”, relata Villamarín.

Edgar quedó impresionado con ese momento tenso tan temprano. “Obviamente yo no sabía y todo el mundo me estaba mirando como diciendo qué te pasa”. Sin embargo, el central peruano más allá de asustarse se dedicó a investigar más sobre la historia ucraniana, “a raíz de eso comencé a averiguar su historia y a entender por qué eran como eran, tan fríos, tan serios, pero es por todo lo duro que vivieron, obviamente todo eso se ha quedado marcado generación tras generación”.

LENGUA FRÍA

Uno de los temas que más le impresionó a Fernández fue la frialdad que vivió en el equipo. El delantero cuenta que cuando llegó por primera vez a Odessa, le impresionó ver que la ciudad era identica a lo que veía en las películas sobre las guerras mundiales. Las bajas temperaturas eran una constante. “Te encontrabas con edificios antiguos llenos de nieve. Todo oscuro y plomo”. Solo un sector de la ciudad tiene playa y allí el temperamento de la gente cambia. “Parecían dos ciudades diferentes”, acota.

Fernández cuenta que no llegó a hacer ningún amigo por lo dificil del idioma. “Más allá de alguna broma, no hablabamos casi nunca, solo entrenábamos y nada más”, dice el delantero peruano, quien se apoyó socialmente en sus compañeros peruanos y sudamericanos.

Fernández, De La Haza y Villamarín coincidieron en el Chernomorets. Señalan que era difícil confraternizar con los jugadores ucranianos por la barrera del idioma. ARCHIVO PERSONAL.

Villamarín sí logró entender el idioma local. Incluso llegó a notar la diferencia con el ruso. “Se notaba que estaban empezando a marcar diferencia en su idioma, había mucho esto de dejar el ruso por el ucraniano” afirma el defensa, que se interesó mucho en la sociedad del país europeo. “Era algo importante para ellos porque así buscaban identificarse, me contaron que durante la guerra ellos se escondían y utilizaban el ucraniano para protegerse”.

LA GUERRA SIEMPRE PRESENTE

Villamarín narra que durante su estadía, lo que le llamó mucho la atención fue “la arquitectura de las casas, eran bien herméticas, bien selladas, pero no solo para el frío, sino también por la guerra o posibles ataques, ellos crecían preparados”.

“A mi siempre me ha interesado mucho su historia, sobre todo la forma en que vivían”, narra Villamarín. “Era un lugar muy marcado por la guerra, en los parques y en todos lados veías estatuas, monumentos de guerra, de Lenin o de gobernantes”, añade.

El defensa cuenta que le fascinó tanto la historia ucraniana que durante sus vacaciones viajó a Kiev, la capital, para realizar un tour junto al embajador de Perú en Ucrania. “Tienen un museo de guerra inmenso, de piedra tallada, todo enfocado a la guerra, lleno de tanques, armamento. Un complejo impresionante lleno de esculturas, armamentos, historia”, explica

Respecto a la convivencia entre rusos y ucranianos, tanto Villamarín como Fernández afirman que nunca vieron nada malo. “Siempre había respeto, ellos eran serios, pero nada más allá”, dice Fernández. “No había roces, pero entre ellos tú veías los entrenamientos y parecía que se odiaban, se agarraban a patadas, pero acababa todo y no pasaba nada. Me sorprendió mucho la forma en la que se hablaban y se trataban, pero para ellos era normal”, cuenta Villamarín, “diría que era bien agresivos al momento de hablar, de marcar, pero diferente a lo que he visto en otros lados, que te deja la sensación de que así han crecido”, finalizó.

UCRANIA EN EL CORAZÓN

Fernández señala que viene siguiendo el conflicto ucraniano-ruso desde hace años, ya que desde que estuvo ahí le interesó mucho la historia y lo que sucede ahí. “Uno nunca se imagina ir a Ucrania, pero a veces te toca visitar países así; al tratarse de un país donde viví, averigüé un poco de lo que está pasando, he leído y estoy al tanto de lo que está pasando”, explica.

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“La otra vez vi que a un ciudadano ucraniano le preguntaron qué pasaría si Rusia entraba a invadir, y respondió que estaba listo para tomar las armas”, cuenta Fernández. “Ellos saben que están en desventaja en cuanto a ejército y armamentos, pero están dispuestos a luchar”, continuó conmovido.  En la misma línea, Villamarín nos dice que “Es una lástima todo lo que está pasando por allá, hay maneras de solucionar las cosas con diálogo, sin llegar a una guerra o conflicto armado”.

“Ahí he pasado experiencias buenas y malas, no es país cualquiera para mi, uno le agarra cierto cariño, por eso cuando estalló todo este tema quise estar al tanto”, afirma Fernández. “Se hablaba de una tercera guerra mundial, a estas alturas de la vida, una guerra mundial duraría un día, no como antes, pero cuántas vidas se perderían”, explica.

Finalmente, Edgar Villamarín afirma que le gustaría volver: “A uno siempre los lugares en donde ha estado le dejan un interés, tengo el deseo de volver con mis hijos y mostrarles dónde vivía y ver cómo creció la ciudad”, finalizó. ~

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